¿Sabías que los vibradores se vendían por catálogo en 1918?

Quien más, quien menos, tiene hoy en su casa, en su mesilla o en los armarios del cuarto de baño, un vibrador o varios, según las inquietudes de cada una. La proliferación de boutiques eróticas y la aparición del aparatito en series norteamericanas de éxito han supuesto la normalización de este objeto destinado al placer. Pero quizás no sabías que hace unos cuantos años ya era algo corriente y habitual en los hogares. Te contamos algunas curiosidades sobre el vibrador:

Lo inventó un hombre: el primer vibrador (antes se denominaban consoladores) vio la luz en 1869 y fue inventado por el médico americano George Taylor: era un enorme utensilio que funcionaba a vapor y dadas sus dimensiones solo podía ser utilizado en hospitales. También los hubo hidráulicos y a pedales. ¿Por qué se usaba en hospitales? A finales del siglo XIX y principios del XX, el orgasmo femenino se veía como algo útil para la salud de la mujer y los médicos utilizaban esta estimulación para tratar determinadas “enfermedades femeninas” (como la histeria o la denominada sofocación del útero). Así que médicos y matronas masajeaban la vulva y vagina de las pacientes,  pero este tratamiento manual resultaba agotador para los dedos de los galenos, como así manifestaba el especialista Samuel Spencer Wallian.

– La revolución llegaría en 1883, cuando se inventó el electromecánico (obra de otro médico, el británico Joseph Mortimer Granville). El aparato se asemejaba a un secador de viaje y gracias a él, el personal sanitario pudo al fin “relajar sus dedos” y las mujeres tenían orgasmos casi instantáneos.

Pleasure

– A los pocos años, el vibrador pasó de los hospitales a las casas: en 1890 podía adquirirse por correspondencia por unos módicos cinco dólares. En un catálogo de electrodomésticos de 1918 se anunciaba junto a máquinas de coser, ventiladores y batidoras, con el reclamo de “La ayuda que toda mujer agradece” (frase que no se refería a la batidora..).

Fue el quinto aparato doméstico que se electrificó, después de la máquina de coser, el ventilador, el hervidor de agua y la tostadora (extracto del libro ‘Historia de la vagina. Un territorio virgen al descubierto’, de Catherine Blacklege).

– Su declive, como producto de consumo de masas, llegaría en 1920: la utilización del vibrador en películas eróticas hizo que se olvidasen sus beneficios médicos y pasó a verse como un mero juguete erótico, algo que no sentó muy bien a la moral de la época.

– El antepasado más cercano del vibrador tal y como lo conocemos en la actualidad hay que buscarlo en 1966. A partir de ese año, su uso se ha ido normalizando.

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