¿Sabías que hay ropa interior que te pone a mil?

Tal vez recordéis la escena de la película “La cruda realidad” (The Ugly Truth) en la que la actriz Katherine Heigl sufre un “pequeño percance” con sus braguitas vibradoras: alguien encuentra el mando a distancia y lo acciona cuando ella está en plena reunión de trabajo (si no la habéis visto o no os viene a la memoria, ahí va el divertido vídeo.

A ella el control remoto le juega una mala pasada, pero este manejo está pensado para disfrutarlo en pareja, por ejemplo, cuando os separan muchos kilómetros y queréis estar conectados sexualmente. Lo puedes utilizar en la intimidad o, quienes busquen morbo y cumplir una fantasía sexual, en público. La vibración por lo visto es discreta, así que también te las podrías poner en una cena, como en la peli. Algunas parejas las emplean para calentar motores antes de arrancar la maquinaria del amor.

¿Cómo funciona esta lencería geek?

Muy simple: las braguitas (o tanga) incorporan un bolsillo en el que se integra el vibrador con forma de bala. De esta manera, estimula el clítoris y deja las manos libres para otros menesteres. Por supuesto, cuenta con diferentes modos de vibración y algunos incluso son resistentes al agua. También encuentras otros modelos diferentes que alojan un dildo.

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En cuanto a estética, la verdad es que lucen igual de sexis que cualquier otra braguita. Las hay de encaje, con lacitos, de distintos colores, de muchos diseños, distintas tallas y están fabricadas en los materiales más habituales en esta prenda interior femenina. Cuando las llevas son superdiscretas, nadie se da cuenta de que las tienes puestas. En internet encuentras varios vídeos de algunas chicas que han experimentado con ellas “en directo”.

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Según cuentan ellas, al principio, la sensación puede ser un poco rara, pero progresivamente se va haciendo más agradable. Quienes las han probado en la calle cuentan algunas situaciones muy divertidas. Por ejemplo, una mujer las llevaba para hacer la compra y cuando tuvo el orgasmo cayó al suelo y los empleados pensaron que le había dado un mareo y llamaron a una ambulancia.

La versión masculina, un sucedáneo

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Para los chicos no existe un modelo similar a las braguitas como producto (bueno, quizás en alguna tienda china sí, pero igual te chamuscan el vello púbico). Lo que sí encuentras son gayumbos, tipo boxer, preparados para alojar un vibrador, también con un compartimento en el interior. Y además cuentan con un orificio en la parte delantera para adaptar un dildo o para cuando la fogosidad no puede esperar y surge algo rápido, aunque paradójicamente la marca se llama RodeoH. Por cierto, que este mismo modelo también se vende para ellas, con diseño de braguita nada sugerente, sino deportivo, como el calzoncillo.

Un invento para el suelo pélvico de ellos

A los chicos también les viene muy bien fortalecer el suelo pélvico , no es solo cosa de mujeres. Esto es lo que pretenden los creadores de Vylyv, una especie de calzoncillo largo (hasta las rodillas), ajustado al cuerpo como mallas y cargado de tecnología para fortalecer los músculos de toda la zona con una app a través del smartphone. Con este entrenamiento, dicen sus creadores, tu vida sexual resulta más satisfactoria. Según explican en la web, este wearable mejora la rigidez del pene y te ayuda a mantener la erección por más tiempo.

Y yo me pregunto qué diría mi abuelo, si estuviera vivo, de estos inventos.

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