¿Sabías que hay gente que se excita con los bastoncillos de las orejas?

Quien más y quien menos tiene sus vicios inconfesables. Esas cosas sencillas que nos dan mucho placer, pero que por alguna razón nos da vergüenza comentar o admitir en público. Uno de esos vicios son los bastoncillos de algodón para limpiarse las orejas. Sí, tal cual, limpiarse la cera de los oídos provoca más de un gemido de placer, e incluso, si navegamos por la red, en esos foros donde el anonimato nos permite contar aquello que no diríamos nunca cara a cara, hay quien dice que limpiarse los oídos le estimula lo suficiente como para empezar a masturbarse.

Puede que estés pensando que es lo más raro que has oído, o puede que ahora mismo te estés sintiendo muy identificado. ¿De verdad es tan descabellado? No tanto, como explica la sexóloga Raquel Gargallo : “Es cierto que muchas personas afirman sentir gusto, placer o buenas sensaciones al utilizar un bastoncillo de algodón y acariciar su oído, y no es tan extraño. La mayoría de nuestra capa externa del cuerpo es piel altamente sensible”.

Concretamente, en el caso del oído, la experta insiste en que además hay una vinculación especial al ser uno de nuestros cinco sentidos, lo que lo hace una zona especialmente erógena. Así, el placer relacionado con esta zona de nuestro cuerpo puede tener que ver con “la piel que lo recubre, que es menos gruesa y más sensible, así como las terminaciones nerviosas en el lóbulo, el bienestar que provocan los susurros a través del aire que entra en el orificio”, o en este caso con el  suave roce de un algodón e incluso el sonido que se produce al hacerlo en una zona tan interna.

Bathrooms hygiene items closeup of a thorough review

Sin embargo, no hay que perder de vista que los otorrinos ya han declarado en varias ocasiones que los bastoncillos de algodón no son el método más sano para mantener la higiene de nuestros oídos, ya que compactan la cera y la introducen hacia el fondo del oído externo, lo que complica su extracción, según recoge el ‘Decálogo para la higiene del oído’ publicado por Laboratorios Esteve y el departamento de Otorrinolaringología del Hospital Clínic de Barcelona.

Entonces,  ¿por qué lo seguimos haciendo? Quizás la vinculación con el placer sea la respuesta. “Cuando sentimos placer con algo es porque nuestro cuerpo está produciendo sustancias químicas, como la dopamina, que mandan señales para que esa sensación se active. Esto conlleva que una vez experimentado ese placer,  queramos volver a repetir la experiencia”, surgiendo un deseo que no siempre se entiende bien con los argumentos y la razón. “De ahí que aunque los otorrinos desaconsejen este hábito, nosotros busquemos satisfacer el gusto que nos da esta pequeña acción”, reflexiona la sexóloga. Además, el hecho de saber que está desaconsejado, le suma el placer de lo prohibido.

Sin embargo, Gargallo aclara que sí que hay límites a tener en cuenta, como por ejemplo, el realizar esta práctica durante la masturbación. “Puede llegar a ser peligroso porque estaríamos utilizando un objeto ya no recomendado para su uso en el oído en una situación de cierto descontrol y falta de coordinación”.

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