¿Sabes qué es la peligrosa práctica sexual del muelle?

Todos tenemos ese recuerdo. Estar con nuestros amigos en una de esas tardes de verano, ponernos en círculo, girar la botella de algún refresco y esperar que te señalara a ti y a la persona que tanto te gustaba. ¿Quién no recuerda aquellos primeros besos con el juego de “la botella”? Pues parece que ahora los besos, saben a poco. Porque los juegos de iniciación sexual se han vuelto bastante más peligrosos.

Así, han saltado las alertas al conocer el nuevo juego entre adolescentes denominado “el muelle” o “la ruleta sexual”. Tal y como explica la sexóloga Nayara Malnero “consiste en dos círculos, de chicos y chicas, en los que se va rotando para penetrarse (obviamente sin protección, ya que en tal caso tendrían que cambiar de preservativo con cada pareja nueva). Pierde el que eyacula, hasta que solo quede uno”.

Los peligros, obviamente, son muchos. En primer lugar, porque el practicar sexo entre diferentes personas sin preservativo, aumenta las probabilidades de contraer infecciones de transmisión sexual. También, la posibilidades de un embarazo no deseado, del que quizás ni si quiera se pueda saber quién es el padre, con todo el impacto psicológico que eso pueda tener a determinada edad. Como matiza la sexóloga, “si estas consecuencias son duras en contextos más habituales, cabe imaginar que pueden serlo más  bajo estas circunstancias”.

La solución ante esta problemática, está de nuevo en la educación sexual . “Muy probablemente, quienes practican la ruleta sigan basándose en la creencia de que, si el hombre no eyacula (absurdo por otro lado, ya que acaban eyaculando igualmente) la relación no implicará riesgos”, explica Malnero.

AIDS and Safe sex concept of condom on banana

Para poder desterrar estos falsos mitos,  “hay que hablar de ello, no volvamos a la creencia de que hablar de algo es animar a hacerlo, cuando ocurre justo lo contrario. Hay que concienciarlos”. No solo desde el punto de vista físico, también desde la parte afectiva, porque como dice la experta, “no me extrañaría nada que algún chico/a accediese a este tipo de prácticas para, al menos, conseguir un contacto (aunque sean migajas) de aquel de quién está enamorado/a”.

Respecto a por qué surgen estos juegos no hay un estudio al respecto y las causas con las que especular pueden ser muchas. La banalización de la sexualidad, la idea de que cuando se tiene todo se buscan emociones de riesgo o simplemente la falta de información o de percepción del riesgo. Incluso algunas otras, que según la sexóloga podrían tener que ver “con un mayor acceso a consumo de alcohol y drogas que desinhiben, el no saber divertirse de otras maneras (ahora tenemos más opciones pero el ocio juvenil se reduce cada vez a menos cosas, la mayoría insalubres), y competiciones absurdas”, que precisamente son muy típicas en esta edad. Al fin y al cabo “que los más jóvenes quieran probarlo todo es normal, sobre todo si no se les educa sobre ello”.

A modo de conclusión, Malnero recuerda que el juego de la botella, tal y como lo conocíamos, sigue existiendo, y que quizás no estaría más volver a darle el valor que tenían a aquellos primeros besos furtivos.

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