¿Sabes qué es la sarmasofobia?

La sarmasofobia es un tipo de fobia caracterizada por padecer miedo irracional y persistente hacia los juegos amorosos y sexuales. También se conoce como malaxofobia. La sintomatología de esta fobia aparece cuando la persona se ve envuelta en una situación de juego amoroso o sexual. Ante estas situaciones, aparecen manifestaciones relacionadas con el miedo. Algunos de los síntomas físicos inmediatos que pueden aparecer ante estas situaciones son incremento de la tensión y el nerviosismo, estados ansiosos, respiración acelerada, dolor de cabeza o estómago, sudor excesivo, mareos, náuseas o vómitos.

“Todos estos síntomas suelen ir acompañados de pensamientos de miedo relacionados con estos elementos. Los pensamientos típicos se caracterizan por considerar el juego amoroso y la seducción como algo negativo y peligroso, y una interpretación exagerada de la situación que provocan cada vez más temor hacia ella. Cuando estos pensamientos y temores topan con la falta de recursos y capacidades de la persona, es cuando aparece el miedo fóbico y los síntomas anteriormente mencionados.”, explica el doctor Héctor Galván, sexólogo, psicólogo clínico y director del Instituto Madrid de Sexología.

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Este experto nos da cinco consejos para lidiar con este miedo:

1-Hacer una pequeña aproximación. Es cierto que al miedo hay que hacerle frente, pero es muy distinto si hablamos de un miedo común o de una fobia. Si consideras que puedes tener cierto control ante este tipo de situaciones, puedes intentar vivir poco a poco una experiencia de seducción o juego sexual con otra persona, intentando centrarte en el momento presente. Solo nosotros conocemos nuestros límites. Si realmente no es una situación que podamos afrontar con los recursos de los que disponemos, no persistas por ti mismo y pide ayuda a un profesional.

2-Nada de prisas. Las prisas solo generarán más presión y nerviosismo. Si se tiene pareja, lo recomendable es hablar del tema y explicar la situación personal cuanto antes, sin vergüenza y de forma natural. Si no se tiene pareja, pero se ha conocido a alguien de nuestro interés recientemente y la persona se siente en confianza, no está de más compartir estos miedos con la otra persona. Esto hará que delimitemos nuestros espacios y ritmos. Poner en conocimiento a la otra persona lo que nos sucede es vital para mantener una buena comunicación y evitar la desconfianza, los celos y los malentendidos.

3-Explorar nuestro cuerpo. Antes de iniciar juegos sexuales con otra persona es recomendable haber dedicado tiempo a conocer mejor nuestro cuerpo. A través de nosotros mismos y la exploración de nuestro cuerpo, descubriremos qué nos genera placer, qué nos disgusta por completo y cuáles son las mejores maneras de despertar nuestro deseo, logrando reducir nuestros miedos sexuales.

4-No compararse con otras personas. Es importante intentar no hacer comparaciones con personas de nuestro alrededor. Uno no es culpable de padecer una fobia, ni de que esta sea poco habitual. Al tratarse de una fobia que implica mucha dificultad para relacionarse con otras personas en el ámbito amoroso y sexual, se podría caer en la etiqueta de creerse una persona solitaria, insegura o un “bicho raro”. Por ese motivo, es importante no comparar nuestra actitud con la de alguien que no padezca esta fobia, ni sentirnos menos válidos ni menos capaces sin siquiera haber intentado dar con la solución al problema.

5-Acudir directamente a un especialista en la materia. Por último, si el problema se tiene identificado y resulta realmente incapacitante para la persona, es recomendable recibir la ayuda de un profesional cuanto antes. Es de gran utilidad en estos casos. Un psicólogo especialista en fobias o un sexólogo podrá realizar un diagnóstico preciso y correcto, e iniciar cuanto antes un tratamiento adecuado. Una intervención rápida permite realizar tratamientos más cortos, efectivos y menos invasivos. Es el primer paso hacia la superación total de la fobia.

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