¿Sabes a qué edad debes empezar a auto explorarte el pecho (y cómo hacerlo)?

Hemos visto y oído muchos mensajes en torno al cáncer de mama, uno de los tipos de cáncer con mayor incidencia, pero también, con mejor pronóstico de supervivencia. De hecho, en España, la supervivencia a 5 años es mayor del 82%.

Una de las claves para esta alta tasa de supervivencia es la detección precoz, gracias a programas como cribados poblaciones, es decir, la realización de ecografías y mamografías periódicas a mujeres a partir de los 40 o 50 años. Sin embargo, también se dan casos en mujeres más jóvenes, para lo cual, aprender a auto explorarse resulta fundamental para poder detectar el tumor lo antes posible, y poner el mejor tratamiento antes de que el cáncer avance. Y qué mejor día para hacerlo que el 19 de octubre, Día Mundial de la Lucha contra Cáncer de Mama.

Aunque se trata de una técnica sencilla, Concepción Soler Blanca, senóloga integrante de la Unidad de Mama del Hospital Vithas Parque San Antonio de Málaga  , reconoce que lo cierto es que pocas mujeres la realizan de forma rutinaria, “la mayoría de las veces por falta de concienciación y otras por miedo a encontrar algo no deseado”.

Woman examining her breast

Pese a lo que pudiera pensarse, la autoexploración mamaria debe empezar a realizarse a una edad temprana. “Una buena edad para empezar con las autoexploraciones puede ser la adolescencia, e iniciar así este hábito tan saludable”. Y es que, como recuerda la senóloga, “en esas edades ya se pueden tener tumoraciones benignas (buenas) que se deben diagnosticar y tratar según el caso”.

Lo primero que hay que matizar es cuándo y cuántas veces debe realizarse la autoexploración. “Es importante motivarlas a que incorporen esta rutina y un buen momento puede ser al final del día, tras la ducha, o en su momento de relax. Por supuesto, no tiene que hacerse todos los días, es suficiente una vez al mes, a los 4 o 5 días de la regla (las que la tengan)”, aporta la experta.

En cuanto al procedimiento en sí, Soler Blanca  aclara que, en primer lugar, debe hacerse una  inspección delante del espejo y con buena iluminación para detectar posibles cambios en las formas. “De igual forma nos ayudará a identificar asimetrías muy evidentes (ciertas asimetrías son normales en todas las personas), cambios de color, etc. También es recomendable levantar los brazos y comprobar si se forman ´hoyuelos´ en alguna zona”.

Posteriormente, y ya tumbada en la cama,  habrá que utilizar la mano contraria a la mama para explorar para ir palpando y apretando cuadrante por cuadrante sobre el músculo pectoral (el qué está situado debajo de la mama). “Lo más importante de todo esto es detectar cualquier cambio o aparición de algo que no estaba anteriormente, o la palpación de un bulto. Tras ello, debemos acudir inmediatamente a nuestro/a especialista en senología”, insiste la experta.

Crear el hábito de explorarse es importante

Además de acostumbrarse a este hábito, de la misma forma que nos echamos crema o nos depilamos, también habrá que estar alerta de otros síntomas que podamos detectar en cualquier momento. Según la senóloga debemos consultar al médico en caso de “signos inflamatorios (calor, enrojecimiento o inflamación), secreciones por el pezón (sobre todo si esta tiene un color rojo o marronáceo) y signos de eczema en pezón o areola”.

Igualmente, en ocasiones puede ser nuestra pareja la que detecte una anomalía en nuestros pechos, por lo que es importante a hablar abiertamente del tema y que también conozca los posibles síntomas. “Son pocas las veces en las que el tumor es detectado por la pareja, creo que las circunstancias que rodean a esa ‘exploración’ no son las idóneas. No obstante, he de reconocer que en alguna ocasión he tenido casos en los que la pareja lo ha detectado”, concluye Soler Blanca.

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