Rollo de una noche: dormir juntos, ¿sí o no?

“Nos gustamos, los dos habíamos bebido un poco pero nada grave como para impedir tener sexo. Me lo llevé a mi casa y la verdad es que la cosa fue muy bien pero chica, ¡qué pereza me dio cuando terminamos, no me apetecía nada que se quedase a dormir conmigo! Pero no sabía cómo decírselo sin hacerle sentirse mal. Al final no dije nada pero no me sentía muy cómoda, me gusta dormir sola”. Esto cuenta María, 32 años, y seguro que te suena o por haberlo vivido o porque le haya pasado a alguna amiga. “A mí no me gusta dormir en absoluto con un rollo de una noche. Es más, suelo tener la tarjeta del taxi en la mesilla y nada más acabar, justo espero a que se corra o lo hago yo, y ya estoy casi marcando el número para que vengan a buscar a la persona”, dice Agustín. Rollo de una noche, ¿dormir juntos, sí o no?

Posiciones frente a esta situación hay miles: desde aquel/aquella que le encanta dormir abrazadito al otro/a, aunque se acabe de conocer (amén de amanecer y desayunar juntos) y otros a quienes esa idea les provoca urticaria. No es necesario abordar la cuestión cuando apenas nos estamos quitando la ropa, pero sí conviene hacer lo que realmente nos apetece, sin sentirnos forzados ni incómodos. En todo caso, veamos las ventajas e inconvenientes:

family couple in bed, woman with insomnia

A favor: Si el roce hace el cariño, y aunque esto no sea matemático, es cierto que el hecho de compartir sábanas durante una noche (y un posible desayuno por la mañana) hace que se genere una mayor relación con esa persona, más allá del simple intercambio de fluidos. Lo cual puede llevar a que haya algo más.

– “A mí me gusta, si surge, claro está, porque te permite conocer algo más al otro, no te quedas simplemente en el polvo”, dice Paula. Cierto: y además, de cara a la galería (o sea, de cara a ligar) todos estamos estupendos, pero amaneciendo es otra cosa. Así que esta situación te permite mostrarte más cómo eres (e ídem para la otra persona). Fuera caretas.

Quedarse a dormir no significa necesariamente ni que seas un romántico/a empedernido, ni que busques nada más. Simplemente puede ser una opción que surja con total naturalidad y que no tenga mayor significado.

En contra: El sexo es algo muy íntimo pero dormir pasa a otra dimensión, para muchas personas es algo que requiere de más confianza: quizás no te apetezca hacerlo con alguien que te resulta un desconocido, a pesar de haber compartido roces.

Ronquidos y otros ruiditos: estás acostumbrado/a  a dormir solo/a, y es más, te gusta y te sientes muy cómodo. Compartir lecho se te antoja muy cuesta arriba, máxime después de un buen encuentro sexual que te ha dejado relajado para dormir a pierna suelta (y a gusto solo en tu gran cama).

Te cuesta dormir con alguien: y además, no quieres poner tu mejor cara al amanecer.

Puede generar expectativas (no reales) en alguno de los dos: quizás para uno haya sido un mero polvo y para el otro también, pero si se pasa la noche juntos puede dar lugar a malentendidos y posibles situaciones incómodas después.

Pase lo que pase, muy importante: debes hacer lo que te pida el cuerpo y no sentirte obligada/o a nada. Si a ambos os apetece, genial. Pero si uno de los dos no está convencido, nada de forzar la situación.

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