Reglas dolorosas e irregulares, ¿qué me ocurre?

Cuando estudiabas la menstruación parecía que era la misma para todas las mujeres, un ciclo de 28 días exactos y con las mismas características. Nada más lejos de la realidad, hay una menstruación para cada mujer, y conocer cómo es nuestra regla es realmente importante para nuestra salud.

Sin embargo, hay ciertas cuestiones, como irregularidades muy habituales o un dolor demasiado intenso que deberían hacernos pensar que quizás haya una patología detrás de las mismas. En este sentido, Javier Pedregosa,  del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja , explica que los motivos para una regla irregular son diversos. “En la mayor parte de los casos estos son causados por una secreción anormal de las hormonas que controlan el ciclo menstrual”.

Uno de los cuadros que puede haber detrás de un ciclo especialmente irregular son los ovarios poliquísticos, que como explica el ginecólogo “es un cuadro conocido hace muchos años”. Básicamente consiste en que “las pacientes con este diagnóstico tienen generalmente unos ovarios grandes y con múltiples pequeños quistes distribuidos alrededor del ovario”.

Pese a que es una acepción que resulta conocida, aún existe mucha desinformación sobre los mismos. Por ejemplo,  Pedregosa matiza que “no debemos confundir los ovarios poliquísticos, presentes en 1 de cada 5 mujeres sanas, con el síndrome del ovario poliquístico (SOP)”.

Pain in women

De hecho, es este último el que realmente “se caracteriza por alteraciones menstruales (generalmente ciclos de más de 35 días entre una menstruación y otra), exceso de hormonas masculinas (andrógenos), alteraciones provocadas por estas (acné, exceso de vello, alopecia) y ovarios polimicroquísticos diagnosticados por ecografía”.

Estos casos pueden complicarse además, ya que estas mujeres  tienen una mayor tendencia “al sobrepeso o incluso obesidad”, además del hecho de que “también frecuente la presencia de exceso de azúcar en sangre y tendencia a la diabetes tipo II”. Asimismo, “la mayoría de mujeres con SOP tienen trastornos de la ovulación y por tanto riesgo de esterilidad”.

Es por ello que en caso de percibir este tipo de alteraciones, hay que tener en cuenta que es un cuadro que puede manejarse bien siempre que se consulte cuanto antes a un ginecólogo. Como recuerda Pedregosa “se trata de un cuadro frecuente que se observa en el 15% de mujeres en la etapa reproductiva, con diferentes grados de severidad, pero que actualmente tiene buen pronóstico en manos expertas”.

En la mayoría de los casos la recomendación pasa por  “la utilización de anticonceptivos en sus diferentes vías de administración (oral, vaginal o transdérmica)”. Sin embargo, si la mujer ya consulta cuando está buscando un embarazo, habrá que descartar un problema de esterilidad y recurrir a técnicas de fecundación in vitro si fuera el caso.

Aun así, todo depende de  diversos factores. De esta forma, en el caso de que la paciente ya acuse cierta obesidad, sería necesario tratarla, puesto que “pequeñas pérdidas de peso son fundamentales para mejorar el cuadro y recuperar la ovulación”, y por lo tanto, aumentar la posibilidad de embarazo.

Respecto a otros factores de riesgo, como el aumento del azúcar en sangre,  el ginecólogo concluye que “en pacientes obesas y con resistencia a la insulina o diabetes se emplean también los antidiabéticos orales como la metformina. Recientemente hay un grupo de complementos alimenticios con inositol y mioinositol, moléculas que pertenecen a la familia de la vitamina B, que han demostrado grandes beneficios en mujeres con SOP”.

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