Razones por las que no llegas al orgasmo de las que sólo tú tienes culpa

Un mal compañero de viaje puede aguarte la noche, ¡qué duda cabe! Pero si después de una decena de candidatos y varios años de oportunidades, aquello no acaba de surgir, que no te quepa duda: eres tú, no él.

No descartaremos la posibilidad de que exista una traba física real. La anorgasmia es una realidad, aunque con frecuencia está ligada a límites que nosotras mismas nos imponemos.


La libertad sexual experimentada durante la pubertad, y también en la edad adulta, resulta determinante en el modo que tiene nuestro cuerpo de expresarse. Si te has desarrollado en un entorno que penaliza moralmente la autoexploración y el disfrute del propio cuerpo, tendrás muchas más dificultades para encontrar el camino al orgasmo.

De un modo similar, si con frecuencia te ha dado vergüenza exponer tus dudas o has temido la desaprobación de quien, por experiencia o madurez, podría haberte aconsejado, es probable que hayas acabado conformándote con el silencio.
Las parejas que te hayan acompañado en ese proceso de búsqueda son importantes: no sólo por su habilidad, sino también por su disposición y su entrega. Pero por muy apañados que sean, sólo tú puedes poner remedio a esa ausencia.
Nos convertimos en nuestro peor enemigo cuando aceptamos y nos conformamos con lo de siempre: la falta de novedad nos evita sustos, nos mantendrá en una zona de confort y de estabilidad, pero también nos priva de posibles glorias.

Este vídeo es un buen recopilatorio de motivos por los que muchas mujeres no terminan de alcanzar el éxtasis. Cada uno de los ejemplos puede ser subsanado si existe esa voluntad, por lo que no está todo perdido. No te des por vencida, porque nunca es tarde para comenzar a experimentar.

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