¿Qué son las terapias para curar la homosexualidad?

¿Qué pensarías si te dijeran que van a cambiarte la orientación sexual porque no les gusta la que tienes? Seguramente te parezca impensable. Pero es algo a lo que las personas homosexuales han tenido que enfrentarse durante años. Si quieres saber de qué va esto de las terapias de reconversión, sigue leyendo.

Un poco de historia
Hacia finales de siglo XIX empezó a hablarse de la homosexualidad en términos de anomalía. Al tratarse de una enfermedad se buscó, como consecuencia lógica, una cura. Hasta mediados del siglo XX, estas “curas” pasaron por: histerectomías (extirpación del útero), ablación del clítoris, vasectomía, castración, tratamientos hormonales, tratamientos con electrochoque, psicoanálisis, hipnosis o, incluso, lobotomías.

Estas técnicas se afianzaron en la Alemania nazi, donde el médico Carl Vaernet investigó algunas de estas técnicas para la “curación” de la homosexualidad. A partir de entonces, las terapias de reconversión tuvieron un gran auge en Occidente, usando técnicas como la modificación de conducta, reacondicionamiento de la masturbación, terapia de aversión y terapia de electrochoque.

Sin embargo, a partir de los disturbios de Stonewall en 1969, las cosas empezaron a cambiar. El movimiento Lgtb se hizo más visible. En 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría (toda una referencia en el campo) eliminó la homosexualidad de su manual diagnóstico y muchos países occidentales empezaron a despenalizar la homosexualidad y a garantizar derechos que hasta ahora les habían sido negados.

Es a partir de la década de los 80 cuando empieza a hablarse de la terapia de reconversión como tal, fundamentándose en estudios carentes de garantías científicas, haciendo pseudociencia y basándose en creencias religiosas, siendo en muchos casos las propias organizaciones religiosas las que llevan a cabo estas terapias.

Stop the violence on card with LBGT flag background

¿En qué consisten las terapias reconversoras?

Habría varias vertientes dentro de estas terapias, que serían:

Afirmación del género: los “profesionales” que hay detrás de esta vertiente afirman que la orientación sexual va ligada a la identidad de género, por lo que una afirmación de esa identidad nos llevaría a aceptar nuestra orientación “correcta”. Es decir, si eres un hombre, te tienes que regodear en tu masculinidad para alcanzar la heterosexualidad, y las mujeres deberán ensalzar su feminidad para el mismo propósito. Estudios que han sido más avalados que los que usan estos señores afirman que sexo biológico, identidad de género y orientación sexual son cosas diferentes que no tienen que ver una con otra. Una de mis películas favoritas que trata el tema es But I’m a cheerleader (1999), una parodia de este tipo de terapias que no te dejará indiferente.

Psicoterapias: algunas van desde el psicoanálisis con olor a naftalina en el que culpan de todo a los padres, hasta las terapias de aversión, que consistirían en administrar fármacos que producen malestar en la persona mientras visiona aquellas cosas que le son excitantes y representan el deseo homosexual.

Organizaciones religiosas: abogan por el celibato de las pasiones homosexuales, la oración y formar una familia tradicional como vía para alcanzar la heterosexualidad. Muchas publican sus directrices para llevar a cabo tal reconversión e, incluso, algunas han recurrido a los exorcismos.

Organizaciones de ex gais: algunas pertenecen a una iglesia concreta, otras abogan por una espiritualidad más general, pero todas parecen basarse en una moral religiosa camuflada. Este movimiento también tiene su contrapartida: los ex gais. Personas que han pasado por las terapias de reconversión y que, obviamente, no han conseguido lo que buscaban. Entre ellos encontramos a John Paulk, que durante casi diez años abanderó el movimiento ex gay en Estados Unidos, presidiendo de una de las asociaciones más representativas durante cinco años. En 2013 asumió su orientación sexual homosexual y pidió disculpas públicas por el daño hecho a las personas Lgtb.

Violaciones correctivas: en algunos países se han descrito el uso de terapias de electrochoque, vejaciones de todo tipo y violaciones como método para “curar” la homosexualidad, dejando graves secuelas en las personas afectadas.

Hay que hacer hincapié en que todas estas ideas están basadas en la homofobia, la moral religiosa y los prejuicios hacia las personas homosexuales. La mayoría de asociaciones de profesionales (médicos, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales…) condenan el uso de estas técnicas, son ilegales en muchos países y no cuentan con ningún aval de la comunidad científica. Se ha demostrado que estas “terapias” tienen graven consecuencias (psicológicas, físicas…) en la persona que las sufre, aumentando además el riesgo de suicidio.

Si conoces algún caso, no dudes: denúncialo.

Click aquí para cancelar la respuesta.