¿Qué puede y qué no puede hacerse ante el olor vaginal intenso?

Cuanto más avanza la sociedad, más aséptica se vuelve. Empezamos a visualizarnos a nosotros mismos como personajes de ciencia ficción, vestidos en trajes blancos y pulcros,  evitando componentes de la vida humana, tan intrínsecos como es el olor corporal. Porque sí, todos tenemos un olor propio y característico y no solo eso, nuestros genitales también lo tienen.

Más en el caso de las mujeres que en el de los hombres, el olor genital se ve en ocasiones como una molestia o como un signo de vergüenza, en vez de aceptarlo como un hecho natural. “La vagina huele, pero no es un olor desagradable, sino característico, personal y único”, aclara la ginecóloga, experta en sexualidad femenina,  Myriam Ribes.

La experta insiste en primer lugar en que “el olor de los genitales femeninos depende de las características del flujo y la flora vaginal, además de características individuales de cada mujer. Este olor, estigmatizado erróneamente por la sociedad, es característico y particular de cada persona, varía durante el ciclo  y juega un importante papel en la respuesta sexual”.

Woman with Hands Holding her Crotch

Sin embargo, es cierto que a veces el olor vaginal funciona como señal de alerta, cuando hay alguna alteración en la floral vaginal. “Hemos de prestar más atención a nuestros genitales, cuidarlos y mimarlos y así sabríamos distinguir claramente cuando aparece un olor diferente, que puede indicarnos que algo no va bien”, aporta Ribes.

Teniendo en cuenta todo esto, si una mujer se siente molesta con su olor vaginal en momentos de su ciclo, cuando sea más intenso, o está pasando por una infección vaginal que conlleve un fuerte olor como síntoma, es importante saber qué cosas puede hacerse para reducir este olor y cuáles pueden llegar a ser perjudiciales.

Lavarse excesivamente no es bueno

“Lavarse excesivamente o utilizar productos inadecuados en la vagina puede alterar la flora vaginal. El desequilibrio de la microbiota de la vagina y el aumento consecuente de la proporción de algunas bacterias vaginales con respecto al resto, favorece la aparición de vaginosis y  también de vulvo vaginitis”. De hecho, según la ginecóloga, es importante remarcar que “la vaginosis se caracteriza por producir mal olor, lo que incita a realizar más lavados y así eternizar el problema”.

Es por ello que insiste en que “no hay ninguna necesidad de lavar la vagina en circunstancias normales y mucho menos a diario. La vagina es un órgano maravillosamente diseñado y se protege sola”. Pese a ello, en el caso de querer cuidar  especialmente nuestra higiene, lo que la experta sí recomienda es centrarnos en la higiene de la vulva, que “sí se puede incluir en la higiene general diaria, siempre que se usen productos adecuados. En aquellas circunstancias en las que se requiera un cuidado especial, se ha de procurar que los productos utilizados no alteren el PH, ni el equilibrio de la microbiota vaginal.

En cuanto a la ropa, en circunstancias normales no tiene que haber ningún problema, pero en casos de vaginosis, vulvovaginitis o alergias —que podrían estar provocando ese olor más intenso— hemos de procurar usar tejidos transpirables y lo más naturales posible”.

A modo de conclusión, la ginecóloga añade que “los genitales huelen,  como huelen las bocas, los pies, las axilas. Todos olemos, y ese olor juega un papel importante en las relaciones, los vínculos, la atracción y  la sexualidad”.

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