Qué piensan ellos cuando nosotras les escribimos “¿estás despierto?”

Casi siempre son ellos los que dan el paso sea la hora que sea cuando tienen ganas de sexo, pero estamos en el siglo XXI y también nosotras buscamos guerra a deshoras. ¿Qué os pensáis? Y, ¿qué piensan ellos cuando reciben un mensaje que insinúa sexo?

1. ¿Cuál es el camino más rápido para llegar a su casa? Así es, la logística gana terreno en las mentes masculinas cuando se trata de pasar una noche de sexo. Hay que buscar la ruta más rápida a esas horas de la noche, confirmar que el coche tiene gasolina, e incluso calcular la velocidad teniendo en cuenta la dirección del viento. Todos los datos son importantes.

2. ¿Se habrá dormido antes de que llegue? No es ninguna tontería. Llegar a su casa a las tantas de la madrugada y que no te abra la puerta puede hacer que algún vecino llame a la policía alertando de que hay un maníaco rondando los apartamentos. Y no es plan de decir: “Señor agente, yo sólo quería echar un polvo”.

3. ¿Cuánto valoro dormir? Esto es importante. Cuando recibes un mensaje así has que valorar lo tarde que es, si madrugas al día siguiente o si te espera un día duro. Siempre puedes masturbarte y volverte a dormir. Sexo o descanso. He ahí la cuestión.

4. También podría venir ella. La caballería ya no se lleva en este siglo. Si viviera en una tienda de campaña o con mis padres entendería que no quisiera venir pero… ¿Qué hago? ¿Se lo digo?

5. ¿Debo enviarle una foto de mi pene? Claro, porque no todas las mujeres aprecian una foto de pene, incluso cuando es el momento adecuado. Pero, ¿qué haces? ¿Le preguntas “¿quieres ver una foto de mi pene?” Suena a arruinar el momento, incluso si la respuesta es sí. La decisión más inteligente es enviar una imagen sugerente para que vaya entrando en calor mientras llegas, pero nunca explícita.

6. Pues estoy cenando con mi familia pero… Si recibes ese mensaje en un momento inadecuado tiene dos opciones: ignorarlo hasta más tarde, con el riesgo de que se enfríe la cosa, o salir pitando poniendo la primera excusa que te venga a la cabeza, a riesgo de que tu madre no perdone en la vida no haber probado el postre.

Man checking phone in bed

7. Ok, estoy excitado, ¿ahora qué hago? Te ha llegado el mensajito en el trabajo o en mitad de una cena con tu jefe. Tienes una erección y no hay escapatoria. Por eso hay que pensar antes de enviar mensajes…

8. ¿Y si es una broma? O peor aún, ¿y si un extraño le ha robado el móvil y me está esperando en un callejón oscuro?

9. No debería haberme masturbado. Esperemos que el camino hasta su casa sea suficiente tiempo de recuperación.

Y viceversa. Cuando ellos son los que nos despiertan buscando sexo, la cosa cambia. ¿O no tanto?:

1. ¿Qué se habrá creído? Que soy una cualquiera, que mi casa es un hostal, que no dejo estaba esperando su llamada, que estoy siempre disponible para él, que siempre digo que sí…

2. ¡Ya era hora! No sabía cómo insinuarme. ¿Tan difícil es saber que estoy cachonda?

3. ¿Cuánto valoro dormir? En esto hombres y mujeres somos iguales. Mañana tengo un día completito, ¿y si le mando una foto sexy y cojo el vibrador del cajón de la mesilla?

4. ¿Qué me pongo? Está aquí en media hora y yo con estos pelos. ¿Me vuelvo a vestir o me pongo ese conjunto lencero tan sexy? ¿Me pinto el ojo o le espero al natural? ¿Tacones o zapatillas de Minnie? Dios… qué estrés.

5. ¿Qué hago para no dormirme mientras viene? Me caigo de sueño, ¿por qué le habré dicho que venga? Es el momento de poner la cafetera y darle vida a lo más cañero de Netflix. La botella de vino no la abras hasta que venga, que nos conocemos.

6. Pues estoy cenando fuera con mi familia pero… Las mismas opciones: o le das bola para que siga calentito un rato más, o te marchas corriendo al grito de “¡se me olvidó echarle de comer al gato!”.

7. ¿Le espero desnuda en la cama? Esta pregunta es la equivalente femenina al “¿le mando una foto de mi pene?” Dudas sin resolver en el fascinante mundo de las relaciones sexuales. Allá tú, criatura. Puede que lo encuentre de lo más excitante o puede que cortocircuite ipso facto. Y en cualquier caso, recuerda que tendrás que salir a abrirle la puerta…

8. ¿Y si es un extraño? Aquí también pensamos lo mismo. Aunque podemos llegar a ser un poco más retorcidas: “¿Le habrá cogido la ex el teléfono para gastarme una broma?”

9. ¿Cómo le digo que se vaya a dormir a su casa? Este es el auténtico punto de inflexión a la hora de contestar a su mensaje: ¿podrás evitar que pase la noche roncando a tu lado? Si la respuesta es no, más vale que tires del cajón de la mesilla.

Click aquí para cancelar la respuesta.