¿Qué pasa con el sexo si tengo fimosis?

Les pasa a algunos chicos. Llegan a su primera relación sexual y entonces sienten que al bajar la piel del prepucio al excitarse, o directamente durante la penetración, sienten mucho dolor. ¡Ojo! Puede que sea un caso de fimosis. Sí, vale,  generalmente la fimosis se detecta desde niños, es cierto, pero a veces no se toman medidas hasta que llega el momento de tener sexo, que es cuando pueden aparecer las principales molestias. Vamos, precisamente en el peor momento.

Según el urólogo Carlos Balmori, de la Unidad de Medicina Sexual, “la fimosis es un trastorno de la piel del prepucio, que impide que ésta se retraiga fácilmente por debajo del surco del glande, o que produzca una compresión o estrechamiento en forma de anillo alrededor del cuerpo del pene”, por ello es fácil entender por qué puede producir dolor al producirse una erección.

En realidad, todos los niños nacen con fimosis. “La piel prepucial está adherida al glande y a lo largo del primer año se va despegando y permitiendo su retracción”, pero si esto no pasa después de los dos o tres años, hablaremos de una fimosis congénita, ¿y entonces qué?

Man covering his crotch

Pues que toca pasar por el quirófano y realizar una circuncisión, como la que, por ejemplo, se realiza a todos los niños de la religión judía. Pero no todo es malo, porque precisamente esta práctica tiene su lado positivo en el terreno sexual. “En la literatura médica encontramos trabajos para todos los gustos sobre las sensaciones que puede producir el estar circuncidado. Si bien es verdad que algunos adultos pueden notar un aumento de las sensaciones del glande”.  Aunque hay a quienes estas les resultan “demasiado”, por lo que también hay que saber que “pasado un tiempo, relativamente corto, las sensaciones por exceso o defecto del glande se normalizan”, explica el experto.

La circuncisión permite mejor higiene

En lo que sí que parece que hay acuerdo es en el que la circuncisión “permite mejor higiene y tiene cierto efecto protector frente a VPH, VIH, úlceras genitales, chlamydia, cáncer de pene y previene el cáncer de cérvix en la mujer, al evitar el  contagio del virus del papiloma ”, relata el urólogo.

Claro, si bien estos son los beneficios, no hay que olvidar que, al fin y al cabo, pasar por el quirófano siempre tiene sus posibles complicaciones. Según Balmori “la cirugía, como cualquiera otra, puede tener sus complicaciones como cicatrices atróficas o antiestéticas, estenosis de meato, puentes de piel y glande, curvaturas del pene, etc. Por tanto, numerosas sociedades médicas abogan, y es también mi parecer, que sólo se debe operar una fimosis por una causa médica. La edad de intervención, por tanto, está supeditada a la valoración del cuadro clínico”.

Si bien la circuncisión o en un término más clínico, la postectomía, es el tratamiento de elección, “existe una variante quirúrgica sobre el tratamiento de la fimosis que se denomina plastia prepucial, en la que se realizan una serie de cortes en la piel y suturas determinadas, que amplían el diámetro de la piel prepucial, evitando así dejar el glande al aire. No es posible hacerla en todos los casos y sus resultados son variables”.

En el caso de que las complicaciones nos hayan pillado a una edad avanzada,  y estemos deseando disfrutar del sexo, sin dolores de por medio, hay que saber que “normalmente hay un mes de convalecencia, el paciente puede hacer vida normal, sin deportes, ni esfuerzos, en unos dos días, actividad física en unos 15 o 20 días y actividad sexual alrededor del mes, en que se han caído los puntos y la hinchazón ha bajado”, concluye Balmori.

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