Qué hacer cuando no se tienen las mismas ganas que tu pareja

Cuando se comienza una relación parece que cuesta quitarse las manos de encima. Cualquier hora, cualquier lugar y cualquier momento parece ideal para dejarse llevar por la pasión. Sin embargo, cuando la relación se estabiliza, y aparece la rutina, parece que ya no estamos tan coordinados en las ganas de tener esos arrebatos. Y es que las parejas no siempre tienen el mismo deseo sexual.

Vale, ya no “apetece” tanto, pero ¿qué es lo que no nos apetece? Esa es la primera clave, entender que “hacer el amor” no siempre tiene que traducirse por un coito de aquí te pillo y aquí te mato, sino en dedicarse un momento íntimo en pareja, que puede pasar desde a meterse desnudos en la cama para una sesión de caricias, a una sesión de sexo oral mientras vemos la tele en el sofá.

Como apunta la sexóloga Leticia García Castelló  , es muy común que las parejas acudan a su consulta para abordar estas diferencias en el deseo sexual. Así, lo primero que les pide a sus pacientes es que “verbalicen qué cosas les apetece a cada uno, porque aunque no sean iguales, pueden ser perfectamente complementarias”.

De hecho, la sexualidad de cada persona y de cada pareja evoluciona y cambia con el tiempo, por lo que ese momento resulta clave  primero para conocernos mejor “cada uno a sí mismo”, y después  para “poder transmitirle al otro lo que quieres en cada momento”.

Couple in bedroom

La siguiente cuestión a tener en cuenta es “hacia qué se tiene deseo, la pregunta a contestar sería ¿deseo de qué?”, plantea la sexóloga.

En este sentido, aunque puede parecer que  “ellos tienen un deseo más centrado en los genitales y coitocentrista, mientras que nosotras tenemos más deseo de cuidados y mimos”, lo cierto es que es una idea un tanto estereotipada, porque no depende tanto del sexo, sino de cada persona.

“Hay muchos hombres que prefieren una buena dosis de sofá y besos, y muchas mujeres que prefieren penetraciones y si te he visto no me acuerdo. Sea cual sea la opción de cada persona, son igual de válidas, igual de lícitas y no somos raros ni raras por desear lo que ‘se supone’ que ‘pertenece’ al otro sexo, cada uno tiene derecho a desear lo que le guste sin limitaciones, salvo el hacerse daño a uno mismo o a los demás, si no es de forma consensuada”.

Así, otro falso mito es que siempre son ellos los que tienen ganas, y ellas las que sienten un menor deseo sexual. Además de agregar que es completamente falso, García Castelló añade que tiene que ver con que “ellos exteriorizan y verbalizan más su deseo, porque desde siempre su sexualidad se ha permitido mucho más que la de las mujeres. Por eso parece y solo parece que ellos tienen más ganas que nosotras”.

Para concluir, la última regla a tener en cuenta a la hora de negociar con la pareja sobre lo que “nos apetece” y lo que “no nos apetece”, es que el objetivo de esta negociación no sea que uno de los dos tenga que ceder por el otro, sino que sea lo que la experta llama un “ganar-ganar”, de forma que “si en algún momento no se quiere lo mismo, no hay ningún problema, se busca una alternativa neutral y así ganan siempre los dos”.

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