¿Qué es un ecosexual?

Quizás hayas oído este término alguna vez o a lo mejor te suena a chino, en todo caso, no es de ayer: la ecosexualidad también denominada sexo ecológico, consiste en mantener relaciones, y no necesariamente genitales, siendo conscientes de los cinco sentidos y en plena naturaleza. Incluso, con la tierra.

¿Te suena excéntrico? Pues que sepas que este tipo de sexo se practica desde hace más de una década. Las impulsoras del movimiento son las artistas Annie Sprinkle y Elizabeth Stephens, que fueron las primeras en declararse como ecosexuales. Ellas no solo se casaron con la tierra sino que han ido realizando bodas por todo el globo terráqueo, haciendo así felices a los que realizan sus votos de amor con la naturaleza.

En la ecosexualidad se cruzan la sexología y la ecología, pero también el activismo: “La ecosexualidad tiene mucho de consciencia. Tanto Annie Sprinkle (que fue una antigua actriz porno que en un momento determinado de su carrera empezó a grabar películas feministas), como Elisabeth Stephens vienen del mundo del arte y la sexualidad y están muy conectadas con los movimientos ecologistas. Lo ecosexual conjugaría la sublimación del placer sexual a través de la comunión con el entorno natural”, dice la sexóloga Almudena M. Ferrer.

Two hikers in nature crossing the stream holding hands

Hay distintos movimientos ecosexuales a través del mundo: por ejemplo, en Australia, Pony Express cuenta con la Eco Sexual Bath House o casa de baños ecosexual. Además, los miembros de la asociación Fuck For Forest, FFF, llevan años grabando vídeos y películas X en las que realizan prácticas sexuales en entornos naturales. Con ello pretenden concienciar sobre la importancia de cuidar el planeta.

“La prioridad es la Tierra, la priorizan, entendiendo que si no sobrevive el planeta, no sobrevive nadie. Si sólo se habla de la parte “folclórica” se puede pasar por alto el componente político que tiene. Annie y su pareja por ejemplo, hacían su propuesta como parte de una lucha contra la minería a cielo abierto”, comenta el sexólogo Miguel Vagalume.

Y, ¿cómo tener sexo ecológico? Una base sería disfrutar cada vez que salimos a la naturaleza pero disfrutarla con nuestros cinco sentidos: tumbarse en la hierba, olerla y acariciarla, sentirla sobre nuestra piel; comer flores, abrazar los árboles, oler su aroma, tocarlos y ser conscientes de su tacto, bañarse desnudos en ríos o en el mar, sintiendo cómo el agua acaricia nuestro cuerpo, etc. Éstas son solo ideas, lo ideal es dejar fluir nuestra imaginación y dejarnos llevar, en este caso, por el entorno natural que nos rodee. Y a disfrutar…

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