¿Qué es un acompañante sexual?

Alguien podría preguntarse si las personas con movilidad reducida pueden tener sexo. Normalmente se tiene la idea errónea de que una discapacidad te anula sexualmente. Que las personas con discapacidad no tienen sexo. Lo cierto es que no es así, y de ahí surge la figura del acompañante o asistente sexual en caso de ser necesario. Un proyecto pionero en Valencia brinda asesoramiento, talleres y acompañamientos sexuales a personas con algún tipo de discapacidad.

Sexualidad Funcional nace con el fin de ayudar a las personas con discapacidad a desarrollar su sexualidad, como una parte fundamental y básica en la vida de cualquier persona. Esta iniciativa cuenta con el apoyo del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) y está subvencionado por la Generalitat Valenciana con 3.000 euros. Las personas con diversidad funcional representan un 10% de la población. Para muchas de esas personas y sus familiares las relaciones íntimas son un tema tabú. De ahí nace este proyecto que ofrece asesoramiento, talleres y acompañamientos sexuales a personas con discapacidad.

El sexo influye en la calidad de vida de cualquiera y tiene que ver con la autonomía para expresar y disfrutar de su cuerpo. En torno a esta idea se unen Charo y Dyron y  deciden apostar por el acompañamiento sexual, tras tener experiencias que tienen relación directa con la discapacidad.

Dyron es uno de sus componentes. Sufrió una embolia que paralizó la mitad izquierda de su cuerpo y perdió el control de los movimientos y de los músculos faciales. “Viví la frustración de tener partes de mi cuerpo que no respondían a mis intenciones”. Entonces tuvo tiempo para reflexionar y decidió formarse, aprendió a dar masajes y se le daba bien. “Hay un antes y un después de la embolia, un hecho que aunque temporalmente complicó un poco más mi vida, lo valoro como una experiencia que me cambió por completo, tanto personal como profesionalmente”.

CAMINO A LA LIBERTAD

Charo es su compañera en este proyecto puntero. A raíz de un estudio que realizó con un grupo de personas con discapacidad física y preguntando su opinión sobre los acompañamientos sexuales, decidió que se iba a dedicar de pleno a “favorecer que las personas con diversidad funcional pudieran desarrollar su sexualidad lo mejor posible”.

Tanto Dyan como Charo colaboraban previamente con Tandem Team, una organización sin ánimo de lucro que sirve de enlace entre usuarios y asistentes sexuales. De hecho, Sexualidad Funcional tiene muchos puntos en común y nace precisamente de ese aprendizaje previo.

¿Por qué deciden llamarse acompañantes sexuales? Según comentan, acompañan a la persona en el proceso de poder “descubrir, experimentar y disfrutar de su erótica -que es la parte práctica de la sexualidad-”.

No es un recurso para ligar

Se dedican a hacer entrevistas, tanto a los demandantes como a los acompañantes. Después de un estudio exhaustivo de sus necesidades se intenta poner en contacto a dos personas que consideran que pueden encajar para “poder compartir una bonita experiencia íntima”. De esta forma, facilitan que la persona con diversidad funcional “se pueda sentir más segura, al saber que el acompañante ha recibido una formación y ha hecho una entrevista con una sexóloga”.

En cualquier caso, no es un recurso para enamorarse o ligar. “Los límites están claros y se recuerdan en el encuentro que ambos tienen, antes de un posible acompañamiento. Es algo voluntario y consentido siempre por las dos partes”. ¿Hay líneas rojas en estos encuentros sexuales? Dyon explica que “cada práctica sexual es bienvenida, siempre y cuando esté previamente pactada y consensuada entre el/la acompañante y la persona que pide el servicio”.  Cuando hay una petición de acompañamiento, la parte interesada explica sus necesidades y sus expectativas a la sexóloga y ella pone al usuario en contacto con un/una acompañante que pueda encajar en su perfil. Más tarde quedan para conocerse en persona, se llega a un acuerdo mutuo de los límites personales y sus expectativas.

En estos encuentros no hay líneas rojas ni límites a la hora de practicar sexo, la única norma es que las dos partes estén de acuerdo a la hora de realizar cualquier práctica sexual mientras se respete esa pauta.

Mejora la salud y la autoestima

Gracias a este proyecto la salud de las personas con diversidad funcional mejora en algunos casos. “Una usuaria nos dijo que su salud mejoró después de la última revisión médica, el médico le quitó tres medicamentos de su rutina diaria, y está convencida de que es resultado de los acompañamientos”, cuenta Charo.

Además, gracias a Sexualidad Funcional se genera una mejora de la autoestima en las personas, ya que varios casos de usuarios que han tenido uno o dos acompañamientos han encontrado parejas después de ello. Es muy común que entre personas con movilidad reducida, por ejemplo, se piense que no van a poder ligar, y muchas veces viene determinado por la imagen que tienen de sí mismos.

Por otro lado, algo fundamental son los descubrimientos por ambas partes. “Cuando me encuentro con un cuerpo fuera de lo que consideramos ‘normal’, descubro nuevas formas de excitar y de recibir excitación. Son cuerpos sedientos de placer y cuando lo encuentran saben tanto recibir como provocarlo. Cada vez tengo más la sensación que la ‘discapacidad’ está en nuestra cultura y no en los cuerpos”, explica Dyron.

Este servicio no es sólo aplicable a las personas con diversidad funcional, porque ¿no somos todos diversos? “Es cierto que va enfocado a aquellas personas que tengan más dificultad a la hora de abordar o desarrollar su sexualidad, eso incluye y es una realidad a muchas de las personas con discapacidad o diversidad funcional”, apuntan.

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