¿Qué es mejor: cargar en el centro, a la izquierda o a la derecha?

Nuestro pene y nuestros testículos no votan. No tienen ideología. No sabemos si son más conservadores o más progresistas (tenemos nuestras sospechas, eso sí), pero sí que, indefectiblemente, cada mañana elegimos un lugar para ellos en cuánto nos ponemos los calzoncillos y los pantalones. Hay hombres que cargan al centro, a la derecha o a la izquierda y eso, aunque parezca una nimiedad, define varias cosas: nuestra personalidad y el tamaño de nuestros atributos físicos, entre otras variables. ¿Hay algo mejor?, ¿hay algo que tenga menos sentido? Vamos allá.

El que carga en el centro. Aunque con el calzoncillo hay más libertad, el pantalón, ya sea vaquero o de pinzas, es más determinante. Al fin y al cabo hay una bragueta, situada en el medio, que sirve de punto medio alrededor del cuál colocar al viejo Joe y a sus amigos. Si somos de los que cargamos en el medio, estaremos haciendo lo que se supone que es lo correcto, lo simétrico, lo áureo. Cada pelota para un lado y el pene en el medio, mirando para abajo en la mayor parte de los casos. Es la postura ideal para aquellos hombres que no tienen un pene más grande (con lo cuál cabe ahí perfectamente) y, por el contrario, unos testículos de tamaño más generoso: en lugar de apilarlos para un lado se reparte el espacio y todos tan contentos.

Man has the itch

El que carga a la izquierda. Vamos a suponer que los testículos siguen en posición simétrica, uno a cada lado. Puede ser que haya hombres que pongan los dos en el mismo hemisferio, pero resulta extraño. Primero, porque pueden experimentar el síndrome del “huevo fantasma” al darse cuenta de que en un lado no tienen: que no cunda el pánico, es que los dos se han puesto juntitos en el otro lado. Y segundo, porque ya dice el dicho que es mejor no poner “todos los huevos en el mismo cesto” (esto es un chiste, no lo toméis en serio).

Bien, como íbamos diciendo, tenemos las pelotas convenientemente repartidas, pero, en el caso de los hombres con un pene más grande en reposo, colocarlo en el centro puede resultar incómodo. Si nos fiamos de lo que dice la biología, el testículo izquierdo es más pequeño y suele colgar más que el derecho. Pues bien: eso significa que puede haber hueco para nuestro miembro viril. Por tanto, cargar a la izquierda es más común de lo que parece.

El que carga a la derecha. Se complica la cosa: el testículo derecho es de mayor tamaño y lo de arrimarle el pene no tiene, en principio, mucho sentido. Solo se nos ocurren dos hipótesis: la primera, que lo pongamos en ese lado para favorecer la cercanía de la mano diestra en caso de picores (los zurdos serían una excepción, claro está); la segunda, que llevemos el móvil en el lado izquierdo y por paranoia prefiramos cargar a la derecha y, finalmente, la tercera: que nuestro pene sea de tamaño reducido con lo que nos de igual un lado que otro y, por costumbre, hayamos decidido ir para ese lado.

En esta última situación, dudamos de que alguien quiera reconocer que carga a la derecha con lo que, cosa curiosa, pasa lo mismo que con el voto: que nadie lo admite, pero muchos lo hacen.

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