¿Qué es esto del slow sex?

Todos hemos oído hablar del slow food (comer con tranquilidad, prestando atención a lo que nos llevamos a la boca y viendo la procedencia de los alimentos) pero quizás no te suene el slow sex. ¿Qué es esto: hacerlo pero muy despacito, volver al cortejo y estar meses solo tocándole la mano?

No, en realidad no tiene que ver con amarse como si estuviéramos en el siglo XVIII. Cada vez se ven más talleres relacionados con el slow sex que simplemente consiste en no focalizar la relación sexual en alcanzar el orgasmo, sino en escucharse más a uno mismo y al otro/a y en darse tiempo, nada que ver con los polvos rápìdos que pueden surgir en Tinder.

Pero para aclararlo un poco más hablamos con Nicole Prado, terapeuta transpersonal que imparte estos talleres en la boutique erótica Los Placeres de Lola. “El slow sex, aunque la terminología no es mía, es una versión que deriva de prácticas tántricas aplicada a la sexualidad. También tiene aspectos de la medicina china y por supuesto, del mindfulness”, comenta.

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Y es que, a pesar del éxito de las apps de dating y del aquí te pillo aquí te mato, cada vez hay más personas, en pareja o solteras, cansadas de esa sexualidad rápida, dirigida a un objetivo: el sacrosanto orgasmo. “La gente que acude a mis talleres está interesada por una re-orientación general de sus vidas. Es gente que ha hecho tantra, meditación, mindfulness… Y entre otras cosas buscan una sexualidad de calado”. En los talleres se tratan temas muy íntimos, y no nos referimos solamente a sexualidad sino sobre todo a aspectos más personales como los miedos, los temores.. que afectan mucho a cómo nos comportamos con el otro en la cama.

¿En qué consiste exactamente el slow sex? Pues en ralentizar todo lo que se hace: “Compartir sin hablar, comunicar en otras áreas, trabajar todos los sentidos, la conexión con uno mismo y el otro. Lamentablemente el sexo hoy está muy genitalizado”, comenta la terapeuta.

A sus talleres llega público de todo tipo, hombres y mujeres, gente joven y más mayores. Y ojo: casi hay un 50% por género, muchos hombres están interesados en estas prácticas. “En la primera parte del taller se pone atención a lo que pasa dentro de ti, al aquí y ahora, porque habitualmente nos pesa mucho el pasado y el futuro. El taller es muy práctico, no hay apenas charla, se experimenta con los sentidos, otras formas de comunicarse…”, finaliza.
Las clases suelen durar 2 o 4 horas, dependiendo de la opción elegida.

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