¿Qué es esto del BDSM?

El 24 de julio se celebra el día internacional del BDSM. ¿De qué hablamos? Desde que salió el libro de ‘50 Sombras’ hubo un interés por estas prácticas sexuales por parte de la población en general, si bien la película, un producto mainstream, no ofrece una visión real de lo que realmente es el BDSM (más bien tiene que ver con la violencia de género y con una edulcorada visión del amor). Lo que sí es cierto es que, desde el libro y la película, las boutiques eróticas de todo el mundo se hartaron a vender antifaces, fustas y esposas.. Que por supuesto están relacionados con el BDSM, acrónimo de Bondage, Disciplina, Sadismo y Masoquismo.

No a todos les gusta el dolor

Se pueden distinguir tres grandes grupos de actividades en el mismo: las relacionadas con el Bondage (como ilustra la foto de este tema, ataduras, inmovilizaciones..); la Dominación/sumisión (intercambio de poder, fetichismos..) y el Sadomaso (técnicas de dolor erótico). “El BDSM es un buffet variado del que cada uno elige lo que mejor se adapta a su sexualidad, hay quien solo le gusta las cuerdas y odia el dolor y hay quien disfruta con unos azotes pero no le gusta que le aten”, comenta Josep Lapidario, experto en Bondage.

Young sexy girl BDSM

Hace unos años existían en España revistas sobre esta materia (el director de cine porno José María Ponce dirigió una de ellas), y tanto en Madrid como en Barcelona existían clubes para sus acólitos. En Madrid han ido cerrando pero la Ciudad Condal sigue manteniendo los suyos, como el archiconocido Rosas 5.

Desde fuera, cuesta entender estas prácticas

Aunque desde fuera cueste entenderlo (no hay que perder de vista que la sexualidad es como los colores, a cada uno le gusta una cosa), lo cierto es que la relación BDSM es una de las más democráticas que existe porque los implicados están completamente de acuerdo en los roles que juegan, hay consenso en todo y nunca se suele ir más allá de los límites que se marcan: de hecho siempre existe una palabra de seguridad que, cuando se dice, se respeta. Los implicados, la figura dominante y el esclavo/a suelen dejar claro por escrito, lo que están dispuestos o no a hacer.

¿Por qué tiene entonces tan mala prensa esta práctica sexual? Mucho tiene que ver con el desconocimiento (y el consiguiente miedo): habitualmente todo lo que no se conoce, asusta. “Yo culpo de esa mala prensa a que la categoría sadomasoquismo venga de la clasificación de Krafft-Ebing, psiquiatra que hablaba de psicopatías sexuales.. Desde entonces, el BDSM y otras conductas poco comunes se consideran la manifestación de un problema mental, o como poco, indica que hay “algo turbio”. Además, como sucede con el porno, se sigue confundiendo representación con realidad”, explica Miguel Vagalume, de Golfxs con principios.

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