Qué es el herpes genital y cómo se contagia

La incidencia del herpes genital es relativamente baja en España, mientras que en países como Estados Unidos su presencia es bastante mayor. Estas cifras se deben, según el ginecólogo Antonio Gosálvez, jefe de la unidad de reproducción asistida del Hospital Universitario Quirón Madrid, a que el herpes “es una ITS (Infección de Transmisión Sexual) que se contagia con mucha facilidad, y que pese a no tener consecuencias graves sobre la salud, es muy molesta y afecta mucho al día a día de las personas que lo padecen”.

Así pues, la facilidad de contagio, unida a la dificultad para discernir cuándo el virus deja de estar activo, hace que su propagación sea relativamente sencilla entre aquellas personas con una vida sexual promiscua. “Puede que en Estados Unidos haya habido algún momento en que se han producido gran cantidad de relaciones cruzadas y el virus se haya expandido con mucha rapidez”, explica el ginecólogo, lo que ocasiona que sea difícil de erradicar.

El herpes genera ampollas dolorosas

Pero empecemos por el principio, ¿qué es el herpes genital? “Es un virus que genera ampollas bastante dolorosas en zonas como los ojos, la boca o los genitales”, explica Gosálvez. Sus síntomas pueden estar activos, lo que da lugar a una sensación de irritación, molestia, dolor, picazón e incluso fiebre y malestar, o pueden pasar desapercibidos, lo que no significa que el herpes no pueda contagiarse. Se presenta tanto en mujeres como en hombres en forma de úlceras que pueden desarrollarse en toda la zona genital (vagina, labios, clítoris, ingles, y, en el caso de los hombres, pene, glande o testículos) y también en la zona perianal.

Herpes card in hands of Medical Doctor

“En un primer momento, muchas mujeres confunden el herpes genital con una infección de orina, ya que los síntomas pueden ser similares”, afirma Gonsálvez. Es, sin embargo, una dolencia muy fácil de detectar, ya que las úlceras son visibles con un simple examen de la zona. Aunque “si se quiere hacer un diagnóstico perfecto se tiene que confirmar con las pruebas pertinentes”.

Uno de los grandes misterios del herpes genital es su reincidencia, ya que la cronificación suele ser bastante frecuente. “Es muy típico que una vez se padece un herpes este se repita, aunque generalmente no de forma tan intensa como la primera vez. No se conocen los factores de reincidencia, y por qué algunas personas sufren herpes tan solo una vez en la vida y otras lo padecen de repetición”. En este último caso, la solución es prescribir un tratamiento ininterrumpido, que puede constar de pastillas o de cremas, “ya que sin ser una dolencia grave, en el sentido de que no mata, sus síntomas son extremadamente molestos, intensos y persistentes, y sin duda afectan a la calidad de vida de quienes lo padecen”.

¿Cómo se contagia el herpes? “A través de las relaciones sexuales, de manera que en la fase activa queda totalmente prohibido tener relaciones, ni siquiera con preservativo”, explica Gosálvez. De hecho, la creencia de que el preservativo es suficiente para prevenir el contagio puede ser la causante de que en algunos países, como Estados Unidos, el herpes se haya propagado con fuerza. “El preservativo cubre ciertas zonas del pene, pero sigue existiendo contacto entre otras áreas genitales. Por lo tanto, las posibilidades de contagio son altas”, afirma. La abstinencia durante la fase activa del herpes incluye también el sexo oral, otra forma de contagio.

Los expertos aconsejan volver a mantener relaciones sexuales con normalidad solo cuando las costras hayan sanado por completo y, sobre todo, estar muy atentos siempre a los primeros síntomas para actuar en consecuencia incluso cuando el herpes aún no haya aparecido, cortando las relaciones sexuales de inmediato. Hasta el momento, no se ha demostrado que pueda producirse un contagio a través de asientos de inodoro, piscinas, bañeras de hidromasaje e incluso toallas.

Es importante tener en cuenta que el tratamiento contra el herpes, siendo bastante efectivo a la hora de aliviar los síntomas, “no cura”, explica Gosálvez. Por ello es frecuente que haya varios accesos tras una primera infección y que, por suerte, muchas mujeres aprenden a reconocer ya los primeros síntomas y se tratan en una fase temprana. De hecho, es también bastante frecuente que las recidivas sean incluso asintomáticas, lo que favorece el contagio. En general, los síntomas desaparecen al cabo de 1 o 2 semanas, pero el virus permanece latente para siempre y puede volver a aparecer en cualquier momento, generalmente en fases de estrés o bajadas de defensas por diversos motivos.

Es difícil, dice Gosálvez, establecer una franja de edad o un segmento de población de riesgo en el contagio de herpes. “Tradicionalmente se veían más en franjas de edad con mayor frecuencia de parejas sexuales nuevas, es decir personas sin pareja estable de 17 a 35 años, pero en los últimos años la sociedad ha evolucionado y encontramos personas de prácticamente todas las edades que cambian con frecuencia de parejas sexuales”. La única solución es, insiste, la abstinencia cuando el virus se presenta, “la honestidad en todo momento con nuestras parejas sexuales”, así como aprender a reconocer los primeros síntomas y tomar medidas para evitar su propagación.

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