¿Qué es el fisting y cómo practicarlo?

Quizás te estés preguntando “¿de qué me están hablando?”, así que, por si las moscas, empecemos por el principio. El fisting o fist-fucking es un término inglés que significa, literalmente, “follar con el puño”. Sirve para designar la práctica sexual basada en la inserción braquioproctal o vaginal, es decir, introducir la mano o parte de la misma en el ano o la vagina de otra persona con el objetivo de hacer sentir placer. Dada su peligrosidad, está considerada una práctica sexual extrema y no se recomienda realizarla sin mantener los cuidados de higiene, desinfección y lubricación óptimos tanto antes como después de la sesión.

Te puede sonar extraño, pero la realidad es que, si se hace porque a uno le apetece y consiguiendo el grado de estimulación y lubricación necesario, en realidad no tendría por qué doler. Si te llama la atención y quieres ponerte a prueba y sentir por primera vez las sensaciones derivadas de este tipo de práctica, lo mejor es que 1) no te sientas ningún bicho raro, y 2) sigas estos consejos para que todo fluya sin molestas o dolores adversos que puedan alejarte de sentir placer alguno.

Ojo, aunque debido a las distintas dilataciones y excitaciones que puedan conseguirse, la penetración (digamos, manual) no sea igual a través del ano o la vagina, pueden servirte para ambas opciones.

Regla número 1 – Manos limpias. Revisa que las manos y uñas no estén ásperas o tengan imperfecciones que puedan dañar o molestar a la otra persona. Anillos, pulseras, relojes, etc., fuera.

Regla número 2– Lubricante, para esto sí o sí te quiero. Además de lubricar bien la zona, para las primeras veces es conveniente utilizar guantes de látex no pulverizados para que resulte más fácil, higiénico e indoloro entrar o salir del orificio. Recuerda que no solo puedes aplicarlo antes de empezar. Es más, será conveniente que utilices geles durante toda la sesión con el objetivo de optimizar las sensaciones y evitar cualquier tipo de rozadura o fisura. Y si optas por el fist fucking anal, ten en cuenta que la dosis de lubricante debe ser aproximadamente el doble que con la vaginal.

Regla número 3 – Ahora sí que sí: no te olvides de los preliminares. Al igual que con el sexo anal es necesario seguir un procedimiento previo y no introducirnos directamente en el orificio señalado. Desnudaros y empezar a palpar la zona como si la cosa fuese ‘coser y cantar’ es la peor de las opciones. Y no sólo porque no haya ningún tipo de lubricación en la zona y la situación se parezca más a una visita médica que a un acto sexual, sino porque saltarnos la excitación corporal puede cerrarnos –literalmente– las puertas al rincón deseado. Hay que dejar que las paredes de la vagina o el ano estén lo suficientemente dilatadas como para ponernos ‘mano a la obra’.

Man's hand isolated on white background

Regla número 4 – No vale cualquier postura. Tras los obligados juegos previos, es necesario tomar la posición adecuada para que los dedos, y finalmente el puño, puedan introducirse en el orificio destinatario. En el caso del fisting vaginal la mujer debe recostarse apoyando los codos con las rodillas ligeramente dobladas, si vamos ‘por la parte de atrás’ lo mejor será ponernos ‘a cuatro patas’.

Regla número 5 – Controla la respiración. Es imprescindible que la persona penetrada mantenga una respiración adecuada para que su musculatura vaginal o anal se relaje y pueda controlar la dilatación dejando pasar poco a poco a la ‘mano amiga’.

Regla número 6 – Los dedos de uno en uno. Comienza introduciendo lentamente un dedo, después otro y otro, hasta que tengas cuatro o los cinco dentro. Si la otra persona está preparada y disfrutando, y únicamente cuando nos dé el aviso, procederemos a insertar el resto de la mano con la palma hacia arriba y el pulgar plegado.

Regla número 7 – Las manos quietas, hasta que nos avisen. ¿Estás dentro? Fantástico, pero una vez ahí es fundamental que nos mantengamos inmóviles hasta que la otra persona nos indique que está verdaderamente cómoda como para que giremos un ápice nuestra mano. En caso de que todo marche bien, los movimientos siempre serán extremadamente suaves y ligeros sin abrir en ningún momento el puño.

Regla número 8 – Precaución al salir. Si ya habéis disfrutado de lo lindo y queréis parar, es importante que la mano o el puño salgan suavemente y sin prisas. Que diga ‘adiós’ con las mismas pautas y movimientos que utilizó para introducirse en el orificio o todo el camino recorrido puede terminar en un doloroso y molesto (cuando no ensangrentado) final.

Regla número 9 – Marcha atrás ante la sangre. Por decirlo de un modo directo: nada de desgarros. No es lo mismo sentir molestias que dolor, así que, si la extrañeza se traduce en un malestar desproporcionado, lo mejor es parar.  Y otra cosa: aunque puede resultar normal que se produzca un poco de sangre, durante tus primeras experiencias, es recomendable que detengas el acto ante cualquier tipo de sangrado inesperado.

Regla número 10 – Puede no funcionar. En ocasiones es directamente imposible practicar fisting. Especialmente en su vertiente vaginal, algunas mujeres tienen un tamaño de vagina demasiado pequeño o el fondo del cuello del útero no es capaz de albergar la introducción de determinadas manos. Insistimos: ni tiene que salir perfecto a la primera ni todos estamos preparados para esta práctica sexual. No te desanimes ni hagas el bruto. Si de verdad quieres practicarla, ve poco a poco y tratando de conseguirlo en varias sesiones hasta que tus genitales quieran de verdad dar paso al placer y organicen esa ansiada ‘jornada de puertas abiertas’.

Bonus track – No lo hagas si estás bajo los efectos del alcohol o las drogas. Ambas personas necesitan ser completamente conscientes de lo que están haciendo. Haber consumido determinado tipo de drogas o un exceso de bebidas espirituosas puede adormecer el área penetrada haciendo que el paso del puño resulte mucho más llevadero y sencillo en el momento, pero puede doler como el infierno al día siguiente.

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