¿Puedo recuperar el deseo con una pastilla?

Lleváis muchos años juntos, con todo lo que eso supone. La rutina, los roces de la convivencia, las peleas acumuladas, las heridas lamidas. No es que no os sigáis queriendo, que lo hacéis, no es que no sigáis teniendo ganas el uno del otro, que las tenéis, es que al llegar a casa, es difícil no dejarse llevar por toda la presión del trabajo, de los niños y cuando él te pregunta antes de irte a dormir si te apetece…  te sientes mal, porque no, no te apetece.

Pero todo eso puede resolverse, según muchos, con una pastilla mágica. Una ‘viagra’ rosa que a diferencia de la azul, que lo que hace es provocar una reacción fisiológica, como la erección del pene a través del flujo sanguíneo, pretende que pueda despertarse el deseo femenino. Así de sencillo.

close up of woman taking medicine in pill

Concretamente estamos hablando de la flibanserina, un medicamento que se aprobó en Estados Unidos el pasado verano, que actúa sobre determinados neurotransmisores del cerebro con el objetivo de tratar el ‘trastorno de deseo sexual hipoactivo’, en mujeres que no hayan llegado a la menopausia. Un medicamento que ha tenido sus fans, por el hecho de que por fin se investigue en el campo de la sexualidad femenina, pero sobre todo sus detractores, debido al elevado número de efectos secundarios que tiene este fármaco y los pocos resultados positivos que ha mostrado en los estudios, ya que solo ‘incrementaba el deseo’ en un 10% más de mujeres, respecto al grupo de control que tomaba placebo.

Según la sexóloga María Esclápez, “a diferencia de la viagra masculina, esta pastilla hay que ingerirla durante semanas, e incluso meses, ya que su efecto no es vasodilatador e instantáneo, sino que es un medicamento psíquico que afecta directamente al sistema nervioso central, de ahí la importancia de las contraindicaciones y los efectos secundarios (fatiga, náuseas, desmayos, disminución de la presión arterial e incluso pérdida del conocimiento en su combinación con el alcohol)”.

Dando un paso más, la psicóloga especializada en Sexología, explica que la otra parte del debate reside en que “los profesionales de la salud sexual sabemos que la falta de deseo o interés sexual en las mujeres, está hasta el momento catalogado dentro del DSM como una disfunción sexual, pero lleva años rodeada de interrogantes al respecto, dado que se debate si realmente puede tratarse de un trastorno o no, razón principal por la que actualmente se discute si la píldora es necesaria”.

Y es que la razón de fondo es si podemos medicalizar la vida en la búsqueda de soluciones fáciles. Si es mejor tomar una pastilla o quizás haya otras soluciones. Algunas como hablar de nuestros problemas de pareja, buscar ratos para volver a dedicarnos a nuestro placer, o salir de la rutina aunque sea una vez al mes. Provocar el deseo con un beso arrebatador o una caricia tierna en vez de un manoseo rápido antes de dormir. Probar con el sexo matutino o en la siesta o en cualquier otro momento que no es nuestra peor hora del día. Probar a trabajar el deseo y disfrutar del camino, para ganar mucho más de lo que puede aportarnos una pastilla.

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