Pubis, ¿con o sin vello?

Desde los “felpudos” que habitaban revistas y películas porno a partir de la década de los 70 en España, hasta la depilación integral de la actualidad, ha habido toda una (r)evolución en el mundo de la depilación del pubis.
En occidente, la depilación del pubis ha sido algo inexistente hasta la década de los 90, cuando cada vez empezó a depilarse más y a probar nuevas formas. Las mujeres han sido las principales precursoras (y sufridoras) de estas modas, aunque los hombres poco a poco se han ido uniendo al carro de la depilación genital. Los principales motivos que se alegan para la depilación son higiene, hábito y preferencias sexuales propias o de las parejas.

Sin vello
Ya sea pasándote la cuchilla, tirando de pinzas, usando la cera o recurriendo a la depilación definitiva del láser, son muchas las que abogan por tener el pubis completamente rasurado. Gran parte de las mujeres tienden a quitar si no todo, al menos parte del vello púbico: las ingles, la línea del biquini, las ingles brasileñas (dejando una tira de vello en el pubis y los labios menores) o con formas (de corazón, rombo, flecha…).

El pubis completamente depilado levanta pasiones pero también tiene detractores. Hay a quien le encanta, ya que supone una barrera menos para la higiene y para el sexo, puesto que no hay nada que evite el contacto (tanto en hombres como en mujeres). Otros, en cambio, ven en esta moda, especialmente en las mujeres, una estética aniñada que les hace pensar en la pederastia antes que en el disfrute de una persona adulta.

waxing problems

Más allá de gustos y modas, lo que sí es cierto es que la depilación puede hacer aflorar ciertos problemas: irritación en la piel, lesiones cutáneas, pelos encarnados, heridas genitales, foliculitis (inflamación de uno o varios folículos pilosos), picazón, candidiasis u otras infecciones. También hay estudios que apuntan a un aumento de la probabilidad de contagio de determinadas ITS. A veces la moda juega en nuestra contra.

Con vello
Hay todo un movimiento, tanto feminista como naturista, de dejar que los pelos crezcan donde la naturaleza los ha puesto y dejar de lado modas en las que las mujeres suelen llevarse la peor parte. El vello tiene una función y es la de proteger zonas delicadas. Al igual que las cejas y las pestañas protegen los ojos, el pelo de las axilas o el pubis está ahí para permitir que el aire circule evitando infecciones por exceso de humedad (como los hongos) o se generen otras lesiones de la piel.

Está claro que en el debate en torno a la salud, el vello gana por goleada al depilado. Sin embargo, en el debate de la estética, el resultado está más igualado. La estética responde, cómo no, a las modas y cánones impuestos en cada época. Si bien antes el pelo era algo bien visto, en el mundo occidental actual cada vez se aboga más por seres lampiños (y desnaturalizados dicho sea de paso).

El pelo ha pasado a ser visto como algo sucio y feo, tanto en hombres como en mujeres, y como siempre, lo hemos llevado al extremo pese al riesgo que esto supone. Sin embargo, toda moda tiene su fin y, si algo nos ha enseñado la historia, es que cuando vamos a un extremo acabamos yendo al contrario. ¿Volverá entonces la moda de lo peludo? Es algo que está por ver.

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