Posturas infalibles para conseguir orgasmos más largos e intensos

Para conseguir orgasmos más profundos y duraderos no basta con doblar la rodilla en el ángulo perfecto en determinado momento. No. Para ver fuegos artificiales al llegar al clímax el factor psicológico ha de estar en absoluta sincronía con la postura. Por desgracia, no podemos entrar en tu mente para decirte lo que has de pensar o imaginar en ese preciso instante (danos tiempo), pero sí podemos ayudarte con algunas posiciones sexuales que contribuyen a mejorar la calidad de tus orgasmos. Si a esto le añades polvo de raíz de maca por las mañanas, prepárate para flipar en colores en tu próximo encuentro.

1. Al borde de la gloria

Si te cuesta llegar al orgasmo en tus relaciones sexuales con penetración, el borde de la cama puede ser tu gran oportunidad de conseguirlo. Túmbate al final de la cama o sobre una mesa firme y deja que tu pareja se tome su merecido tiempo jugando entre tus piernas, moviéndose gradualmente a un ritmo constante mientras con una mano acaricia tu clítoris, y con un dedo curvado toca la pared superior de tu vagina, entrando tan sólo un poco. Cuando él esté a punto de llegar, haz que retroceda. Repite, repite, repite… hasta que no puedas más. Justo cuando estés a punto de llegar al clímax, pídele que entre a matar. Vale, es un poco tramposo por tu parte, pero merecerá la pena.

2. Sex surfing

Túmbate bocabajo encima de él, intentando hacer coincidir los dedos de los pies y las palmas de las manos con las suyas. Como si estuvieras haciendo surf sobre una tabla de bodyboard, completamente recta y ‘enganchada’. Si te parece demasiado difícil o agotador, prueba a poner las manos a cada lado de su cuerpo mientras te mantienes ‘a flote’ sobre él. La idea de esta postura es mantener más una rutina que un empuje, es un movimiento lento que controla la estimulación superficial y que a él le ayudará a durar más… y a ti te hará ver el arcoíris.

Couple having sex

3. La no tan Santa Trinindad

Añadir a la sensación de plenitud que acompaña tener a tu compañero dentro, la estimulación del ‘otro’ orificio es de lo más excitante. Si nunca has abierto la puerta de atrás, prueba lentamente con un dedo bien lubrificado. La idea es que tu pareja utilice su pene o un juguete curvo para entrar a tu vagina, mientras te estimula con la mano por detrás y tú juegas con tu clítoris. Todo a la vez.

4. La olla a presión

Vamos a poner en práctica la gran regla del sexo tántrico: tener sexo, mucho sexo, pero sin llegar al orgasmo. Atrévete a tener relaciones todas las noches durante una semana. Por la mañana o por la noche, tú eliges. Hacedlo lentamente, venciendo la pereza pensando en la recompensa del último día, porque se trata de no permitiros llegar al clímax hasta ese momento. El séptimo día vuestros cuerpos estarán tan sensibilizados que echarán chispas nada más tocaros. Si conseguís hacerlo lentamente con los sentidos a flor de piel, siendo conscientes de cada caricia, cada beso y cada suspiro, el orgasmo sea épico.

5. Doble o nada

Pídele que cambie el deslizamiento habitual de su pene lubricado a través de tu vulva y su consecuente estimulación del clítoris por unos empujes profundos. El objetivo es ajustar la frecuencia de penetración con los tiempos que a ti te gusten más. Más lento, más rápido. De dos en dos, de tres en tres. Ajusta las veces que sean necesarias y dile que mantenga ese ritmo. Cuando estés a punto de llegar al orgasmo, haz que aminore la velocidad, sin perder el ritmo. Si complementa sus embestidas acariciando tu clítoris con el pulgar, invítale a cenar después.

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