¿Por qué la vagina huele a pescado?

No vamos a citar el chiste del señor ciego porque es tan viejo como el mundo pero lo de que los genitales femeninos huelan en ocasiones a pescado (ojo, considerando una higiene normal, no la de aquellas personas que nunca vieron una ducha) no es una falacia… pero, ¿a qué es debido? Acudimos a la sexóloga María Escaplez para que nos ilustre en la materia. Primero, digamos que cada vagina (como los genitales masculinos también), tiene un olor diferente: del mismo modo que cada anatomía es diferente, aún tratándose de la misma parte del cuerpo, cada fémina tiene un olor distinto.

“Damos por hecho que son la vagina y la vulva las que huelen a pescado, sin embargo esto no es del todo exacto. El origen del olor se encuentra en las secreciones vaginales (ese líquido que siempre dejamos en las braguitas, a veces blanco, a veces transparente)”, comenta.

“Si bien es cierto que con la higiene adecuada (lavarnos la parte externa de los genitales una vez al día es suficiente) y la ropa interior de algodón, la vagina no tiene por qué oler a pescado (al menos no en exceso), cada mujer es un mundo”, añade. Ojo que los problemas pueden llegar cuando hay cambios anormales en los olores o en las secreciones: “Si hay un cambio anormal y exagerado en ese olor, entonces tenemos que empezar a sospechar que algo en nuestros genitales no funciona bien. Si además a esto le sumas otros síntomas como cambios en la textura y color del flujo, picazón, dolor abdominal, fiebre o malestar general, tienes que acudir inmediatamente al ginecólogo, ya que puede estar tratándose de una infección”, finaliza la experta.

Goldfish in a fishbowl

Determinada ropa interior no ayuda

Cada vagina tiene un olor diferente y lo cierto es que muchas mujeres, al percatarse de ese olor a pescado, tienden a lavarse mucho más (quizás con los productos que no son adecuados y que alteran el PH de su piel o sin saber que un exceso de limpieza genera más humedad en la zona, lo que tampoco ayuda), o a ponerse ropa interior más ajustada (que tampoco es positivo) o que no deje transpirar la piel (peor).

Conclusión: las mujeres debemos estar atentas a nuestros flujos vaginales y a cualquier cambio en ellos, solo de esta forma intuiremos si nuestros genitales tienen una salud adecuada.

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