¿Por qué los hombres son cada vez menos fértiles?

Cuando llevamos tiempo intentando “quedarnos embarazados” y parece que nuestro esfuerzo no da frutos, en el sentido casi literal de la palabra, generalmente es la mujer la que suele plantearse si quizás no tendrá algún problema. Parece que la historia nos pesa más que la ciencia, y es que si tradicionalmente se “culpaba” a la mujer cuando una pareja no tenía hijos, la ciencia dice que las causas de la infertilidad, actualmente están repartida de forma bastante igualitaria entre los sexos.

Así  lo relata el ginecólogo del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, Juan Ordás, que especifica que “hay más factores de esterilidad masculinos que antes. Antes podíamos hablar de un 70 por ciento de causas femeninas, un 20 por ciento masculinas y un 10 por ciento mixtas, y ahora podemos estar hablando de un 40 por ciento masculinas, un 50 por ciento femeninas y un 10 por ciento mixtas”.
¿Y por qué este aumento de infertilidad masculina? Parece que la vida moderna pasa factura al esperma, y es que más que una cuestión evolutiva, se debe sobre todo a causas ambientales, es decir, a malos hábitos de vida. Es decir, la obesidad, el tabaco, o incluso lo que comemos.

Así, según Ordás nuestro ritmo de vida ha empeorado la calidad de los óvulos, pero también de los espermatozoides. “Un factor clave es la contaminación alimenticia, sobre todo las llamadas dioxinas, comunes en los alimentos precocinados y que afectan directamente a nuestra fertilidad”, aunque no olvidaba citar otros factores como la contaminación o por supuesto, la edad, ya que cada vez tenemos nuestro primer hijo en una edad más avanzada. No hay que olvidar que  según datos del INE de 2015, la edad media para tener el primer hijo alcanza casi los 32 años en España.

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Aunque por supuesto también hay factores externos, como el estrés, que con la crisis se sufre dentro y fuera de casa, tanto en ellas como en ellos.  Además, cuando estamos intentando ser padres y no lo conseguimos, es habitual que aumente nuestra ansiedad.

“La lógica detrás de este hecho es que nuestro organismo, ante un estrés fuerte, reacciona suprimiendo aquellas funciones de lujo, y una de esas funciones es la reproductiva. Se inhiben las ovulaciones o se producen de manera inadecuada, las hormonas se alteran, y entonces la posibilidad de embarazo disminuye. En el caso del hombre, lo que disminuye es la calidad del semen, pero también su propia capacidad sexual”, matiza el ginecólogo, para explicar que el estrés también puede ser la causa de problemas de erección o de eyaculación.

Así, se calcula que la infertilidad afecta al 15 % de parejas españolas que quiere tener un hijo, aunque a hombres y mujeres no les influye por igual. Según el psicólogo Pedro Adrados, del mismo hospital, en el caso del hombre, la infertilidad se vive no solo como la incapacidad de embarazar a la mujer, sino “como la  imposibilidad de satisfacer una demanda social y cultural construida sobre él, en su rol de proveedor y consolidador de una familia”. En el caso de la mujer, según el experto, la vivencia es más intensa, ya que “lo vive más en primera persona, puesto que al  final es su cuerpo el que sufre los cambios y el que tiene que someterse a un tratamiento de infertilidad, en caso de que sea necesario”, afirma Adrados.

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