¿Por qué a veces duele el clítoris cuando lo rozan?

Quien se haya molestado en averiguar un poco sobre la anatomía sexual femenina tendrá claro que el clítoris, o al menos su glande externo, es uno de los principales puntos de placer de las mujeres y uno de los caminos más fáciles y rápidos para llegar al orgasmo.
Sin embargo, conseguir placer estimulando el clítoris también puede tener sus complicaciones. Así, puede pasarte que aunque hayas leído hasta la saciedad todas las ventajas del clítoris, en tu caso su roce sea más bien molesto.

Los motivos pueden ser muy diversos. Como explica Iris Martínez, psicóloga y experta en educación sexual, el clítoris “puede doler o escocer por diferentes motivos, que pueden ir desde haber cambiado de detergente para la lavadora, a tener una infección”. Es por ello que “es importante que tengamos presentes medidas de salud íntima en nuestra rutina, para minimizar estas molestias, así como conocer nuestro cuerpo y sus peculiaridades”.

En primer lugar, hay que descartar que se trate de alguna patología ginecológica, como una vulvodinia o incluso de una infección urinaria que lo irrite al orinar. “Una higiene no adecuada después de mantener relaciones sexuales puede provocar ligeras infecciones en nuestro conducto urinario, y por lo tanto, molestia y escozor”, apunta la experta.

Otra causa relacionada con la higiene es utilizar un gel de aseo, o incluso un detergente para nuestra ropa interior, que resulte agresivo para nuestros genitales. En estos casos, según Martínez los cambios “pueden provocar inflamación, escozor y picor en la zona genital, que suele ser pasajera y durar alrededor de unos 3 o 4 días”.

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En un sentido más práctico, también puede darse el caso de que el clítoris se encuentre inflamado por un exceso de “estimulación abusiva en cuanto a presión y frecuencia, pudiendo ocasionar incluso hematomas en la zona genital”. Sin embargo, también se trataría de una molestia no muy prolongada en el tiempo, por lo que en el caso de que la molestia continúe, siempre se deberá consultar con un especialista en Ginecología.

Si bien estos motivos justificarían un dolor que aparece incluso sin que haya un contacto sexual, también hay que tener en cuenta que a veces la molestia aparece solo cuando nosotras mismas o nuestra pareja nos estimula de forma directa.  Una posible explicación es que “nuestro clítoris sea especialmente sensible y tengamos que variar la forma e intensidad en la que estimulamos la zona”. Como recuerda la experta, “las terminaciones nerviosas del clítoris son muy numerosas, y por eso debemos descubrir cuál es nuestro umbral de placer y molestia”.

De esta forma, aunque es difícil dar unas pautas básicas, porque todo depende de la sensibilidad y gustos de cada mujer, sí que pueden tenerse en cuenta algunas cuestiones. “Por ejemplo, no estimular el clítoris de manera directa, sino por sus alrededores”, y es que también hay que tener en cuenta que el clítoris no es solo lo que se ve, y que también podemos estimular de forma indirecta sus raíces internas.

Por último, Martínez apunta a que “en ocasiones las molestias en la estimulación se deben a la falta de lubricación natural que presenta el clítoris. Para ello el uso de lubricantes puede ayudar a que la estimulación resulte más agradable y excitante”.

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