Pole dance, el sensual deporte que se resiste a ser olímpico

Cuando piensas en el baile de barra, en inglés pole dance, probablemente te venga a la cabeza la imagen de una chica de un striptease, que se contonea alrededor de un tubo metálico en un club nocturno. Un espectáculo para la excitación de los hombres por la sensualidad de los movimientos y el paulatino despoje de ropa.

Ese es el origen más inmediato de lo que ha pasado de ser un divertimento para mentes calenturientas a una danza aeróbica que se practica en los gimnasios. Muchos centros de fitness ofrecen ya baile de tubo, en clases para mujeres, hombres y niños. Se están inscribiendo, no solo para hacer ejercicio, también para ganar confianza en sí mismos. El auge como deporte ha sido tal que incluso se celebran campeonatos del mundo. Desde 2009, International Pole Sports Federation está intentando que sea reconocido como deporte olímpico por el Comité Olímpico Internacional (COI).

Hace cuatro años, en Change.org se abrió una petición dirigida al COI para competir como deporte en los Juegos Olímpicos 2016-2020. Justificaba la solicitud porque son verdaderos atletas de élite. Requiere del entrenamiento de todos los grupos musculares y de mucha flexibilidad. Y para demostrarlo, colgaron unos vídeos de Anastasia Sokolova, una de las pole dancers más conocidas.

Pero el COI no se ha manifestado y eso que el pole dance cuenta con los tres requisitos necesarios para ser deporte olímpico: que sea practicado en muchos países, que tenga una federación internacional y que tenga un campeonato propio. El problema es que hay muchos otros deportes que también quieren integrarse en los Juegos Olímpicos y no quieren superar los 10.000 participantes.

Central de Pole
Central de Pole

 

A finales de julio pasado, se celebraron en Londres los campeonatos del mundo con cuatro representantes españolas, entre ellas Jordana de Haro, joven que está nominada en los IPSF Pole Sports Award. Esta competición tuvo varias categorías para dar cabida a los diferentes grupos de edad, desde los más pequeños (niños y niñas de entre 10 y 14 años) hasta los mayores de 50 años. Federadas existen tres modalidades: pole sport, pole dance y pole art.

“Llevado a su máximo nivel, es un arte que implica una preparación altísima. Combina ejercicios de fuerza, de coordinación, de agilidad y flexibilidad, y además los movimientos y las transiciones han de ser estéticos y fluidos. Artistas como los del Circo del Sol, por ejemplo, o poledancers como Oona Kivela o Marion Crampe demuestran que, para llevar el pole dance a su máxima expresión, se exige un esfuerzo y una dedicación altísimos. Tanto como los que se necesitan para hacer anillas, plinto u otras prácticas olímpicas. Los resultados, a la vista están, son espectaculares”, explica Marina Díaz, directora de la escuela Central de Pole, en Madrid, que cuenta con un equipo de 10 instructores de pole dance de todos los niveles y estilos.

Aunque puede resultar muy sensual, quien va a ver pole dance acude a ver un espectáculo artístico o deportivo, no a excitarse. “Cuando conoces el dolor y el esfuerzo que hay detrás de una buena coreografía de pole, te aseguro que no resulta nada “caliente”. El nivel de exigencia y la estética de strippers y poledancers son totalmente diferentes”, aclara Fran Barranco, que también dirige Central de Pole.

Central de Pole
Central de Pole

 

Por si te animas a practicarlo, debes saber que te aportará “fuerza, elasticidad, agilidad y, sobre todo, muchísima autoestima. Y unas ganas de superarte y de ir a más que crean adicción a este deporte”, señala Díaz. Cualquiera puede iniciarse, no importa la edad, el sexo ni el tipo que tengas. Hay ejercicios para todas las clases de cuerpos. No importa tu condición física, todo puede aprenderse. Como en todos los deportes, sobre todo lo que se necesita es tener tesón, constancia y disciplina. “Empezar a girar y a hacer figuras básicas es cuestión de días, si de verdad lo quieres conseguir. Es importante saber que cada uno tiene su proceso y no juzgarse. Lo más complicado es conseguir hacerlo con fluidez, como si no costase. Eso no se puede enseñar. Es cuestión de practicar y practicar. Eso sí es una cuestión de pasión”, sentencia Barranco.

Después de ver los vídeos y hablar con los expertos, estamos seguros de que algún día el pole dance llegará a ser deporte olímpico.

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