Penes no tan grandes como parecen y otras mentiras del cine porno

Un magnate del porno dijo en una ocasión que esta era la industria que todo el mundo decía no consumir pero que nunca acababa de cerrar sus puertas. Quién más quién menos ha visto una peli X, o un extracto a lo largo de su vida (huelga decir que como sus argumentos no son sesudos, enseguida puedes hacerte una idea de la historia general viendo solo cinco minutos..). Sea de tipo amateur en internet, o profesional, a través de cualquier otra vía. Pero lo has visto, confiesa.

Quizás alguna vez te has preguntado cómo es el rodaje de una película de este género y te vamos a ayudar a salir de dudas. De la mano de Antonio Marcos, uno de los primeros productores de cine porno de este país, nos colamos en un rodaje porno para ver cuáles son las “mentirijillas” de este tipo de cine. Prepara palomitas.

Hay gatillazos: Sí, el cine de Hollywood ha hecho mucho daño al concepto del amor y la pornografía lo ha hecho a las relaciones sexuales porque hay mucho incauto/a que se cree que todo lo que ve es cierto. Y no, es puro artificio, ficción, como sucedería en la película de Los Vengadores. Y además, hay gatillazos, como te sucede a ti si has tenido un mal día: “Hay más ahora que antes. Entre 1995 y 2005, por ejemplo, había muchos menos. Los chicos de esa época, Nacho Vidal, Max Cortés, Toni Ribas, querían ser actores y además tenían su puntito exhibicionista. A partir de 2005 se tiene la impresión de que cualquiera es actor y que cualquiera puede hacer porno, y no es el caso. Todo el mundo quiere ser famoso y no todos tienen aptitudes. Eso incrementa el número de gatillazos y por eso ahora existen más actores-viagra”, explica Marcos. ¿Qué pasa si tiene lugar uno? “Se para el rodaje, se espera la media hora que tarda en hacer efecto la pastilla, y se reanuda”, añade.

woman having orgasm

Los orgasmos: En una peli X son numerosos los orgasmos, tanto de él como de ella, si son una pareja los protagonistas, porque de eso va la cosa, de llegar al clímax. Pues bien, los ruidos de placer, que pueden variar de intensidad, se colocan también en el momento de la cinta que más interesen al director: “Este para el final, en la escena de la cocina”, es una frase que suena en el plató mientras Marcos graba.

La magnitud del pene: No, no son tan grandes como puedan parecer, con permiso del señor Vidal. Hay truquillos para que el miembro viril parezca más hermoso de lo que es en pantalla: “Los planos que se graban, que se afeite el vello púbico…”, dice.

Los actores/actrices no son tan pibones como pueda pensarse: En este caso, como en el del miembro viril, los planos y también el bendito maquillaje ayuda a que parezcan dioses de la belleza. La clave está en cómo se despiertan por las mañanas… “Y los chicos tampoco son tan cachas como pueda parecer”.

Los orgasmos femeninos suelen ser fingidos: Sí queridos/as, ellas no se corren la mayoría de las veces, a pesar de todos sus grititos y de su supuesta cara de placer. “Hacen como que sí, bueno, lo que vienen haciendo normalmente las mujeres un sábado por la noche”, afirma el nada provocador Marcos.

No se gana tanto como se pretende: Con la piratería se ha dejado de grabar prácticamente el 90% de las películas que se producían: “Ahora se graban escenas para internet y salvo algunos actores y actrices que se buscan la vida de otras maneras, la gran mayoría gana menos que un albañil, aunque se lo pasan mejor”, afirma.

Los polvos no son tan largos: Y tú que te frustraste porque aquella vez no conseguiste aguantar 55 minutos… Tranquilidad: el fornicio suele ser más corto de lo que se ve en pantalla. En esto, como en otras cosas, se exagera y se repiten una y otra vez los planos. Así que no te ralles si no consigues llegar a los 45 minutos…

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