Patricia, sexo y un vídeo

A ver, vayamos por partes. Todos visteis lo que pasó ayer viernes a las 3 de la mañana. Pero quiero explicar por qué ocurrió. Tengo al menos el derecho a dar una explicación, aunque no espero que me creáis, entre otras cosas porque nadie me está leyendo. Pero bueno, yo lo cuelgo en mi muro, y luego ya el que quiera ser mi amigo otra vez, que me agregue.

No es fácil ser una figura pública, y como político en contacto con la gente joven — y como joven de cuarenta y cinco años que soy— me gusta estar en las redes sociales y dar mi opinión sobre las cosas. Todos los días hablo de temas de actualidad en Twitter. Escribo en mi blog sobre temas de interés general como la filosofía o el Barça, que es mi equipo. Y una vez a la semana, los martes por la noche, me gusta colgar un video a través de Facebook Live con reflexiones de la semana sobre mi área de responsabilidad en el partido.

Para los que habéis visto sólo el final del vídeo de ayer, quiero que sepáis que al principio de la emisión, que empezó a medianoche, se me ve a mí hablando como siempre, de temas de actualidad, en la habitación de hotel que ocupo cuando tenemos un congreso extraordinario. Lo que pasa es que cuando acabé yo creía que le había dado al botón de stop, pero se ve que no fue así. Me levanté a ponerme un vino y sonó el timbre. Desde el ordenador se veía al fondo la cama, porque yo me siento en el bureau de enfrente a trabajar. Pero no se ve cómo me levanto y voy a abrir la puerta de la habitación, ni se ve que entra mi compañera de partido, Patricia, ni se ve que estuvimos charlando durante un rato de pie. No se escucha la conversación porque hablábamos bajito. Es porque era de noche y las paredes de ese hotel son de papel (los gemidos y sonidos de besos que se oyen durante el rato que no se nos ve pertenecen a la habitación de al lado).

Luego nos cansamos de estar de pie y claro, como en la habitación sólo había una silla, nos tuvimos que sentar en el borde de la cama. Que salgamos tomando vino mientras hablábamos es porque ella subía a dormir a su habitación, en el piso de arriba, donde estaba su marido, el ministro, pero a esas horas me dijo que él ya estaría durmiendo, y yo tenía sed. Para los que me habéis posteado sobre mi mujer, os comento que ella se quedó en Valladolid, que las niñas tenían colegio.

Couple in love

Y también sé que, en un momento dado, tras noventa minutos de emisión, en el video parece que nos enrollamos y se caen las copas de vino sobre el edredón, y nos da la risa, y de repente ella se quita la camisa. Pero es que hacía mucho calor y yo no quería darle al aire acondicionado porque me gusta un consumo responsable de la energía.

Es difícil explicar cómo es posible que yo tropezara y cayera sobre ella en la cama, y que se me rompieran los botones de la camisa y de repente estuviéramos abrazados. Pero en ese momento tuve un mareo, se me nubló la mente y mi cabeza cayó sobre sus senos. Intentando escapar, porque estaba incómodo, sin querer le besé los pezones, y ella me besó también el cuello sin querer. Y claro, al encontrarnos de frente nos besamos, un poco por inercia, y ella me quitó los pantalones. La verdad es que debo reconocer que Patricia y yo nos tenemos mucho cariño. Llevamos muchos años trabajando juntos, tenemos mucha confianza, y eso a veces se confunde con otras cosas, y además estoy seguro que al vino le habían echado algo, o quizá tenía muchos taninos, qué sé yo, y como yo no había cenado se me subió rápido.

No sé cómo ella logró atar mis manos con la corbata al cabecero, pero en ese momento me pareció que me daba mucha risa, como se ve en el vídeo. El caso es que ella sentó su regazo sobre mi cara y yo no podía respirar ni ver, y al intentar hablar era inevitable que le acariciara con mi lengua el clítoris, por lo que ella, que también estaba algo mareada, dejó caer su cabeza en mi vientre.  Que eso sucediera no significa que me estuviera haciendo una mamada, como escribieron varios usuarios dándole al emoticono del corazoncito mientras eso ocurría. De hecho, el pelo cubre la escena. Luego ella se giró y se sentó sobre mi cintura, pero eso no significa que hubiera penetración. Lo que se escuchaba que parecían insultos que ella me dirigía excitada eran expresiones sueltas. Como he dicho nos tenemos confianza y a veces ella bromea con cosas así. No puedo explicar sus gemidos ni mi grito final. No tengo un recuerdo nítido de eso.

Lamento el perjuicio causado a mi partido, que ya no es mi partido. Y doy las gracias a mi madre por apoyarme, aunque luego viera el vídeo y haya cambiado de opinión. Por cierto, busco abogado matrimonialista. Es para una consulta.

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