Operaciones genitales femeninas: ¿qué es lo que más se lleva?

En los últimos años se ha consolidado el boom de las operaciones genitales, especialmente femeninas, que responden tanto a motivos fisiológicos como estéticos. La ginecoestética, tanto regenerativa como funcional, vive días de oro gracias a la confluencia de varios factores. Por un lado, los escasos cuidados que la mayoría de mujeres ha dedicado tradicionalmente a su suelo pélvico, cosa que a la larga puede ocasionar problemas de incontinencia, prolapsos y otras molestias, también en las relaciones sexuales. Por el otro, la práctica de episiotomías (realizar un corte en el periné de la mujer para evitar el desgarro de los tejidos durante el parto) también ha dado lugar, en algunas ocasiones, a la necesidad de una reconstrucción posterior de la zona vaginal para lograr que vuelva al estado previo al parto. Y, por último, y probablemente el motivo de más peso, por una cuestión estética: tanto para mejorar el aspecto genital como para corregir los efectos del paso del tiempo, algo que no debería sorprendernos teniendo en cuenta que España es el primer país en operaciones de cirugía estética de Europa.

¿Qué es lo que más se demanda en el ámbito de la ginecoestética? Fundamentalmente tres cosas: “simetría, corregir la flacidez y eliminar los excesos”, explica a El Sextante Jorge Gaviria, ginecólogo estético y especialista en láser, jefe de servicio de la plataforma láser de la Clínica Teknon de Barcelona. Gaviria explica que las intervenciones ginecoestéticas son sencillas e indoloras, se realizan de forma ambulatoria y ayudan a muchas mujeres a “mejorar la función sexual” y a sentirse mejor con ellas mismas. Nos cuenta, también, cuáles son las más comunes:

Reconstrucción de los labios
“La función de los labios menores es cerrar, proteger el orificio vaginal”, explica Gaviria. “Cuando son excesivamente grandes hablamos de un grado de hipertrofia, cosa que sucede a partir de 1,5 cm de longitud”, algo que puede resultar molesto para muchas mujeres “que desarrollan una hipersensibilidad a la ropa ajustada, o a practicar según qué tipo de ejercicios”. Otro de los inconvenientes de tener unos labios menores prominentes es que “en algunos casos incluso se introducen en el orificio vaginal durante las relaciones sexuales, de manera que muchas mujeres optan por eliminar el excedente mediante láser”. Gaviria insiste en que “jamás los amputamos, el conjunto de la profesión se opone tajantemente a eliminarlos por completo”.

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Además de la llamada labioplastia de reducción, también es frecuente la de aumento, que consiste “en extraer unos 20 cc de grasa de alguna parte del cuerpo de la mujer, generalmente de los muslos, y transferirla a los labios mayores, para que se vean más tersos y jóvenes”, explica el ginecólogo.

Reconstrucción del clítoris
Es más habitual de lo que creemos que los equipos de ginecoestética practiquen lo que podría ser el equivalente femenino a la circuncisión masculina. “Los labios menores forman el frenillo del clítoris y actúan como capuchón, de manera que muchas mujeres eliminan el exceso de tejido que limita la fricción durante las relaciones sexuales”, aunque muchas también se someten a esta intervención por motivos estéticos, ya que el exceso de tejido puede verse incluso cuando la mujer está de pie.

Otro tipo de intervención, aunque muchísimo menos frecuente, es la clitoroplastia, que consiste en reducir el tamaño de un clítoris excesivamente prominente, atrófico, algo que ocurre únicamente en aquellas pacientes que han tomado anabolizantes y su aparato genital ha sufrido un proceso de virilización.

Reconstrucción del suelo pélvico
Tras una episiotomía la vagina puede quedar amplia, lo que da lugar “a escapes de orina, excesivo peso en los genitales e incluso que el pene salga de la vagina durante el coito en la postura del misionero”, algo que se puede corregir mediante una sencilla intervención de reconstrucción. A menudo la llamada bulboplastia se combina “con técnicas de ampliación del punto G”. Para ello, se expanden las fibras de la zona del punto G mediante la inyección de una fórmula especial de colágeno que facilita la localización de este punto y le otorga mayor sensibilidad, cosa que mejora notablemente la vida sexual de la mujer.

Pese a que el número de intervenciones genitales femeninas supera con creces el de las masculinas, Gaviria asegura que la Teknon cuenta con un equipo de urólogos que practican a diario, sobre todo, “alargamientos de pene, mediante la colocación de grasa en los niveles laterales”. Pero ese –el de por qué los hombres se sienten, en líneas generales, más conformes no solo con sus genitales sino también con su cuerpo– ya sería otro tema. El gran tema.

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