Omg! Tengo ladillas, ¿y ahora qué?

Suena a peli de terror, pero hay que estar preparados por si algún día nos ocurre lo que nunca pensábamos que nos iba a pasar a nosotros. Notamos cierto picor intenso en la zona íntima y, cuando nos vamos a rascar, divisamos unos bichitos de 1 a 3 mm de tamaño que campan a sus anchas por nuestro vello genital. Y no solo eso. Además de vivir en nuestras partes, ponen sus huevos en la raíz del vello púbico con el objetivo de formar en él una familia. Más tarde esa familia, deseosa de reproducirse y ver mundo, puede acabar mudándose a otro vello genital, provocando así una epidemia y un drama de dimensiones considerables. Sí, son ladillas.

Tanto si has tenido ladillas en alguna ocasión como si de momento te has librado, conviene tener en cuenta algunos detalles sobre estos simpáticos piojos genitales no solo para evitar su contagio, sino para librarte de ellas una vez te hayas contagiado. Keep calm, tener ladillas no es peligroso a priori, pero sí tremendamente engorroso y de fácil contagio. Así pues, hay que estar prevenido y aprender a mantenerlas a raya. Aquí algunos datos sobre cómo poco a poco se adueñan de tu vello púbico y cómo aprender a plantarles cara:

Las ladillas viven tanto en el pene como en la vagina y su contagio se produce de la misma manera que el de los piojos: a través del contacto con unas sábanas o ropa infectada, toallas o un inodoro con ladillas. También, evidentemente, a través de las relaciones sexuales.

– Pese a que se han asociado tradicionalmente al vello púbico masculino, también se desarrollan en el femenino, y su principal síntoma es la picazón intensa, de manera que es fundamental interrumpir inmediatamente las relaciones sexuales sin protección y correr al médico para que nos recete el tratamiento conveniente. Aunque son relativamente molestas (en ocasiones pueden causar cansancio o fiebre) no son peligrosas y el tratamiento para eliminarlas es relativamente sencillo.

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– Se estima que existen un millón de casos de ladillas al año, y que contraerlas, como ocurre con los piojos, no tiene tanto que ver con la higiene íntima sino con no ser lo suficientemente precavidos a la hora de evitar el contagio.

Son redondas y achatadas, y podemos verlas caminar tan campantes por nuestro vello púbico si nos fijamos. Suelen presentar un color amarillento, menos cuando están llenas de sangre (la nuestra, de la que se alimentan), que adquieren un tono entre marrón y rojizo.

– Aunque es habitual encontrarlas en la región púbica también pueden anidar en las pestañas, las cejas y el vello axilar e incluso corporal (de piernas y brazos). Es raro que lo hagan en el cuero cabelludo, pues suelen preferir los pelos más gruesos.

– En algunos casos, no se produce prurito, de manera que el portador de las ladillas puede no darse cuenta de que las tiene y, por tanto, contagiarlas a sus diferentes parejas sexuales. Conviene fijarse siempre, pues, en la ropa interior, ya que a menudo aparecen unas manchas entre marrón y rojizo fruto de la sangre que producen las picaduras. Ese síntoma debería hacernos correr al médico para someternos al tratamiento más adecuado.

Es relativamente sencillo eliminarlas, ya que existen numerosas cremas, champús y lociones que las matan. Para acabar de eliminarlas, tanto las ladillas como los huevos y las liendres, es conveniente pasar un pequeño peine de púas finas por el vello genital durante unos días para acabar de erradicar aquellos huevos que se queden pegados, y si es necesario arrancarlos manualmente. Si aún así no conseguimos acabar con ellas, lo más recomendable es siempre optar por un rasurado completo.

Una semana después de la primera limpieza se debe repetir el tratamiento para eliminar los posibles huevos que hayan quedado, ya que tardan aproximadamente entre 7 y 10 días en convertirse en ladillas.

– Cuando se haya completado el tratamiento, conviene lavar a unos 60 grados toda la ropa de cama, pijamas, toallas, albornoces y ropa interior que hayamos estado utilizando, y usar siempre preservativo hasta que se repita el tratamiento al cabo de 7 días y estemos seguros de haber eliminado hasta el último huevo.

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