Ocho cosas que piensan los tíos cuando una mujer se desnuda

Hay pocas cosas en este mundo que emocionen y exciten tanto a un hombre heterosexual como ver a una mujer desnuda. Especialmente por el devenir de acontecimientos sexuales que suelen derivarse de la situación en la que ella comienza a quitarse prendas, la inmensa mayoría sienten una estimulación inusual cuando ven las insinuantes curvas de un cuerpo femenino desprovisto de ropa. Y ojo, porque se trata de una situación que son capaces de asimilar en mucho menos de lo que piensas.

Según un estudio realizado en la Universidad de Tampere, el cerebro humano procesa las imágenes de cuerpos desnudos en solo 0,2 segundos, mucho más rápido que cualquier otra imagen. Además, a diferencia de las mujeres, los científicos encontraron que la velocidad de respuesta de las neuronas era más lenta cuanta más cantidad de ropa cubría el cuerpo de la persona que observaban. Pero la cuestión es: ¿qué les pasa por la cabeza en ese tiempo récord en el que ven a una mujer desnuda? He aquí algunos de los pensamientos más comunes que los varones tienen cuando ella se quita la ropa.

1. “Está pasando de verdad”. La mayoría de las veces, cuando el encuentro erótico-sexual comienza a hacerse palpable –nunca mejor dicho– a muchos hombres les entran sentimientos de incredulidad o duda sobre si lo que está ocurriendo es real e incluso se plantean la suerte que están teniendo. Una vez que la ropa va desapareciendo de escena, esa sensación comienza a desaparecer poco a poco.

2. “¿En qué orden nos desnudamos?”. Aunque el orden de los factores no altera el producto y no hay demasiada diferencia entre quitarnos primero los calcetines o dejarlos para lo último (¿sería posible inventar un método menos ridículo para sacarlos de nuestros pies?), ellos se preocupan por qué prendas retirar primero tanto de sus propios cuerpos como de los de sus acompañantes. Quitarle la camisa o camiseta parece ser el punto de partida más sensato, pero entonces se toparán directamente y sin miramientos con el sujetador y de seguir por ahí se daría un desnudo integral de medio cuerpo mientras que los pantalones, bragas, zapatos y calcetines permanecerán intactos. ¿Por qué hay tantas capas? Tranquilidad muchachos, ir quitando un poco de aquí y un poco de allá de abajo a arriba puede ser la mejor y más ordenada estrategia.

Beautiful nude landscape

3. “¿Daré la talla?”. Una vez son ellos quienes se desnudan al completo surge el acto reflejo de buscar en la mirada de su acompañante un gesto de aprobación. Terrible instante como ella ponga una cara extraña o frunza el ceño ya que el pánico se apoderará de él y, en consecuencia, de la estabilidad –o más bien inestabilidad– de su miembro viril.

4. Fijación por los senos. A muchos les atraen más los traseros, pero ineludiblemente todos estarán pendientes de poder observar los senos de su acompañante, desnudarlos, palparlos y admirarlos desde el primer botón que se desabroche, sea de uno u otro.

5. “Qué modelito tan sexy”. Sí. Aunque has escuchado cientos de veces aquello de que los hombres no se fijan en la ropa interior y que les da igual si las braguitas van a juego con el sujetador, también saben apreciar un modelito de lencería fina que remarque los senos y caderas de su acompañante. Probablemente no lo expresen con un “vaya, ¡qué bonito!” pero su cara lo dirá todo cuando se encuentren con un picardías o corsé escondido bajo la ropa de calle.

6. “Quítatelo todo ya pero que no acabe este instante”. Un pensamiento contradictorio invade a los varones durante el proceso de desnudez. De un lado quieren hacerlo todo rápido y que ambos estén libres de ropa cuanto antes, y de otro no quieren que ese juego sensual de retirada de prendas termine. Queremos mantener las cosas en movimiento, pero también queremos saborear el momento. Nos pasa a todos, tampoco hagamos drama que siempre podemos vestirnos y desvestirnos tantas veces nos apetezca.

7. ¿Vello púbico sí o no? La mayor parte de ellos se fijan en si la zona femenina está rasurada o no. Nadie asegura que la depilación completa sea la panacea para resultar la mujer más sexy del mundo porque con los gustos sobre vello púbico cada persona es un mundo. Lo que probablemente no resulte de lo más excitante sea un pubis con demasiada cantidad de pelo ya que podría resultar un problema a la hora de practicar sexo.

8. “¿Podré quitarle el sujetador con una mano?”. Uno de los retos masculinos por excelencia. Cuando se topan con el momento sostén femenino y comienza el juego de desvestirnos del todo son muchos los que se enzarzan en una batalla final con el cierre del sujetador intentando desabrocharlo en un solo movimiento. De cuántos lo consiguen a la primera mejor no hablar…

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