Nueve señales que indican que deberías visitar a un sexólogo

El problema que tenemos con el sexo es, en muchas ocasiones, que damos por normales cosas que no lo son en absoluto y consideramos aberraciones algunas prácticas sexuales naturales como la vida misma, que no solo no indican ninguna desviación por parte del que las practica, sino que muestran, al contrario, una vida sexual rica y saludable.

Nos parece normal no desear follar con nuestra pareja en meses –y tal vez con nadie más– pero creemos que es una disfunción tener fantasías con pies o morirnos por retozar en una iglesia. Pues estamos equivocados, y tal vez ya va siendo hora de ponernos en manos de un profesional para que nos ayude a solventar algunos problemillas de índole sexual con los que nos venimos enfrentando últimamente.

Si te pasa alguna de estas cosas, no lo dudes: debes acudir a la consulta de un sexólogo, que no es, ni mucho menos, un ser dispuesto a juzgarte ni compadecerte ni buscar traumas o psicosis, sino simplemente el encargado de proporcionarte herramientas para salir de un bache que no tiene por qué durar para siempre.

gesture of grief over vagina

1- Sientes dolor al tener relaciones. Un dolor puntual no siempre tiene que ser un problema, pues depende en gran medida de lo lubricados que estemos y del grado de excitación, pero si ese dolor se convierte en una constante es que algo falla. Puede ser que estemos ante un problema de índole físico o que tal vez sea un bloqueo emocional, pero en cualquiera de los dos casos es conveniente consultar a un especialista: no podemos permitir que el dolor arruine nuestra vida sexual.

2- No sientes deseo hacia tu pareja. Pero sí lo sientes, demasiado incluso, hacia otras personas. Esto no tiene que ser por fuerza, aunque en ocasiones sí lo sea, un síntoma de que tu relación ha llegado a su fin, sino simplemente un indicio de que conviene mimar eso que llamamos pareja y reavivar una llama que puede haberse ido apagando por diversos factores. La falta de deseo sexual suele afectar especialmente a las mujeres, que acaban o bien abandonando a su pareja o bien aceptando la situación y teniendo sexo por obligación de vez en cuando. Según explica la sexóloga Sylvia De Béjar en su libro ‘Deseo’, la falta de deseo sexual es algo que debe trabajarse, ya que la situación se puede reorientar con facilidad si la mujer trabaja en la búsqueda de ese deseo sexual que quedó atrás hace tiempo. El deseo está, asegura De Béjar, lo único que ocurre es que no sabemos dónde.

3- No tienes orgasmos. No consigues llegar al orgasmo ni en solitario ni en compañía, cosa que puede ser consecuencia de numerosos factores, aunque lo más probable es que tengas un bloqueo que te impida llegar a ese punto de concentración que suele ser condición sine qua non para que llegue el orgasmo. Pon tu caso en manos de un especialista… ¡porque te estás perdiendo algo fantástico!

4- No tienes orgasmos con tu pareja. Cuando en solitario no hay ningún problema pero no hay manera de que llegue el orgasmo con tu pareja, es evidente que algo estáis haciendo mal. Es interesante que abras todas las vías de comunicación posibles con tu partenaire, que habléis del tema abiertamente, que dediquéis horas a explorar vuestros cuerpos y, quién sabe, que recurráis a métodos como el Karezza. Si tras profundizar en el asunto no lográis desbloquear la situación, sobre todo no lo des por bueno. El orgasmo no es un fin en sí mismo en todos los encuentros sexuales, eso está claro, pero tampoco tenemos que aceptar que no forme parte de nuestras vidas como si fuese algo normal. Es el momento de consultar con un profesional que os dé herramientas para mejorar la comunicación y el entendimiento sexual para que podáis disfrutar de una vida íntima plena y satisfactoria.

5- No te gusta el sexo. Probablemente es que no te guste el sexo tal y como lo has practicado hasta ahora, lo que no significa que el sexo, algo tan vasto y con tantísimos matices, te desagrade. Un profesional te ayudará a descubrir qué es lo que no te gusta, qué experiencias te han marcado a lo largo de tu vida para provocar este rechazo (o indiferencia, qué más da) y qué es lo que sí puede gustarte aunque tú todavía no lo sepas. Es el principio de un largo camino por recorrer, el del descubrimiento, y así es como deberías tomártelo.

6- Tienes problemas con las erecciones. Que una mala noche la tiene cualquiera te lo dirá hasta el último de los sexólogos, pero cuando las erecciones débiles son frecuentes, sin alcohol, drogas o medicación de por medio, es que algo va mal. La impotencia, en sus diversas modalidades, es un trastorno de índole emocional que tiene arreglo si descubrimos la fuente del problema y aprendemos técnicas para combatirla, además, claro está, de cambiar algunos hábitos de vida (estrés, alimentación, etc.) que probablemente no estén ayudando a solventar el problema.

7- Eyaculas muy rápido, incluso antes de la penetración. Tienes un problema, se llama eyaculación precoz, y evidentemente tiene solución si le dedicas horas, te dejas asesorar y tienes muchísima paciencia. Todo está en tu cabeza, y un buen profesional de la sexología te dará todas las técnicas de concentración y relajación para retrasar la eyaculación lo más posible.

8- Haces cosas que no te gustan. Podríamos decir que en el sexo, como en la vida, todo vale siempre que sea consensuado y que todas las partes implicadas tengan plenas facultades mentales, sin que haya ningún abuso por mínimo que sea por parte de alguna de ellas. Orgías, tríos, sado, intercambios de parejas, disfraces, puesta en escena… Cualquier sexólogo nos dirá que son prácticas totalmente saludables siempre que las practiquemos porque nos gusta con otras personas que lo hacen también con total libertad. Es hora de ponerse en contacto con un profesional de la sexología o de la psicología cuando nos encontramos practicando un sexo que no nos gusta, que incluso nos desagrada y nos hace infelices, por algún motivo que conviene hallar. Es importante grabarse a fuego en la cabeza que en el sexo jamás debemos hacer cosas que no nos gusten, pues lo único que generará es desgana y frustración.

9- Tienes problemas con tu cuerpo. La autoimagen negativa juega a menudo malas pasadas a la hora del sexo, y cuando llega a límites que nos impide mantener relaciones, tal vez ha llegado el momento de hacer un trabajo de auto aceptación que seguramente no sabremos hacer solos.

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