No, no es una zambomba: errores que cometes al masturbar a un hombre

Así de contundente se muestra el sex blogger Ubal Araque cuando le preguntamos cuál es el principal error que suele cometer la mayoría al abordar el sin duda complejo tema de la masturbación masculina. “Nos creemos que estamos tocando la zambomba, de la misma manera que con las mujeres hay quien cree que el clítoris es la tecla Esc del ordenador”, afirma. Nada de eso. La masturbación requiere, entre otras cosas, sentido común, sensibilidad “y un poco de orden”. Para hacerlo bien, es conveniente seguir los siguientes pasos:

Sí, hay dolor
Hay que grabarse a fuego que el pene DUE-LE. A menudo entramos como un elefante en una cacharrería, considera Araque, de manera que “si entramos en plan dale que te pego, duele”. Para el sex blogger, esta es prácticamente la única máxima que no debemos olvidar en ningún momento durante toda la sesión de sexo.

No es un preliminar
Porque sí, la masturbación es sexo. Y eso es algo que, según Araque, a menudo olvidamos. “Hay que tomársela en serio y darle la importancia que se merece, y tenemos que quitarnos de la cabeza la idea de que la masturbación es el preludio del coito o del sexo oral. Para nada”, asegura. Lo que no significa que si te masturban bien y la cosa se anima “no puedas acabar montando encima de la otra persona y penetrándola”. En cualquier caso, la masturbación no es un trámite y hay que saber dotarla del aura que merece.

La cucharita, always
Si es un pene desconocido, que todavía no acabas de saber cómo funciona, no lo dudes: “la cucharita”. Es decir, “juntas todos los dedos de la mano, los colocas como una cucharita y estimulas el glande”, afirma Araque, lo que vendría a ser un sota-caballo-rey como una catedral. “Es algo que a todos los hombres nos gusta y que siempre funciona”, de manera que está bien guardar utilizar esta técnica al principio, antes de empezar a investigar cómo funciona exactamente el pene que tenemos entre manos.

Loving couple in bed.

Masturbación personalizada
Porque la madre del cordero de la masturbación masculina es “entender que cada hombre se masturba de una manera, y que poco a poco tenemos que ir conociendo sus filias y sus fobias”. Araque explica que “hay hombres que lo hacen de lado, otros que solo estimulan el glande, quienes disfrutan más estimulando el tronco o los que están circuncidados, a los que es recomendable masturbar de abajo hacia arriba”. Para Araque, “masturbarse es como escribir: aprendes a hacerlo de una manera y probablemente lo harás así toda tu vida”, asegura. Es labor de un buen o una buena masturbadora introducirse en los recovecos de cada amante e indagar en sus preferencias con pericia.

Lubricación al poder
Araque recomienda utilizar en todos los casos “saliva o lubricante”, y en este sentido ancha es Castilla. “¿Y si humectamos la yema de los dedos y jugamos con el glande?”, sugiere. Otro truco es retrasar momentáneamente la eyaculación colocando el dedo gordo en el frenillo y el índice en el glande, ya que “se concentra la sensación de placer”.

Bienvenidos complementos
Cuando hablamos de complementos de la masturbación nos referimos a la cantidad de cosas que se pueden y que abarcan más campos que las manos y el pene. Se puede combinar con sexo oral (testículos incluidos), introducir el dedo en el ano, lamer, toquetear e investigar en el cuerpo del otro para complementar la masturbación con otras técnicas que aumentarán el placer.

Masturbación contra la rutina
Ubal asegura que, en líneas generales, se masturba poco y mal, algo que hace que nuestra vida sexual pierda mucha salsa. Por ejemplo, “una mujer puede disfrutar mucho masturbando a su pareja cuando tiene la regla y no le apetece tener sexo vaginal o anal, y tener una sesión de sexo sensacional”, asegura. Pero al mismo tiempo, tal vez te apetezca “un aquí te pillo, aquí te mato salvaje, en el que el otro puede quedarse incluso sin eyacular, pero que, sin duda, será un subidón que sienta bien en cualquier momento”.

Para acabar, Araque rompe tópicos: “No creáis, chicas, que hay que ser hombre para saber masturbar. Hay veces que los hombres no saben masturbar a otros hombres precisamente     porque esto de la masturbación se parece mucho a la huella dactilar: hay tantas maneras de hacerlo como personas, y no es fácil dar con la técnica”. Así pues, ánimos, paciencia y, sobre todo, dedicación.

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