No me gusta el sexo oral, ¿cuál es mi problema?

Sentir rechazo por los genitales, ajenos o propios, no es tan raro como crees. Unas veces tiene que ver simplemente con el olor, otras con la falta de autoestima, e incluso con temas culturales. La psicóloga y sexóloga Ana Sierra, formadora y terapeuta sexual y de pareja, y conductora del programa Sexualiza2 de Miami TV, nos tranquiliza sobre este tema y nos da las claves para superarlo y disfrutar del sexo oral con todos nuestros sentidos.

El rechazo del sexo oral, tanto de darlo como de recibirlo, puede ser el olor de los genitales. Estamos muy enfocados en quitarnos el olor natural de todas las partes de nuestro cuerpo con desodorantes de olores, colonias, perfumes… y con los genitales ocurre lo mismo, incluso hay productos específicos para eliminar el olor de estas zonas. “Se estigmatiza el olor natural de los genitales”, comenta Ana Sierra. “Se ve como algo sucio, si huelen es porque no están limpios, y esto no es así. Hay personas que producen un olor más fuerte que otras, es un tema de feromonas, y las feromonas son necesarias para que exista el deseo sexual y la excitación. Se nos olvida que somos animales y el sexo ha de oler a sexo. Si nos quitamos todos los olores nos estaremos perdiendo una parte fundamental de placer”.

sexy man with tattoo

Aquí la higiene básica es fundamental. El sudor natural del cuerpo tiene un olor característico y también estimulante. “Hablamos del sudor limpio, el que se produce en una relación sexual cuando ha habido una ducha previa, no el que se ha acumulado a lo largo del día”. De la misma manera hay que tener cuidado con el exceso de limpieza o de perfume. “Chupar una parte del cuerpo que sabe a colonia tampoco es agradable”. No obstante, si con una limpieza básica sigue generando rechazo el sexo oral, es posiblemente que haya detrás un tema social o cultural. “Si el problema persiste puedes tirar de lubricantes de olores, condones con aromas y sabores”, aconseja la sexóloga.

Por otro lado está el tema de la vergüenza y la autoestima. “Hay personas, sobre todo mujeres, que el hecho de recibir estimulación oral en sus genitales les genera vergüenza porque han vivido su sexualidad como algo oscuro, sucio y maloliente. Aquí es cuando puede aparecer vergüenza, rechazo y miedo a no gustar, porque ellas mismas no se aceptan y no tienen una relación agradable con sus genitales. Es una cuestión de autoestima, de la creencia que tienen sobre sí mismas y la educación sexual que han recibido. Vuelve a salir el tema de la moral imperante en la cultura y la religión (‘si me dejo hacer esto soy una guarra’), pues por ejemplo en el catolicismo, todo lo que no conduce a procrear es pecado”. Aquí la solución, chicas y chicos, es acudir a un psicólogo especializado en sexualidad que nos ayude a separar conscientemente creencias de actos. O sencillamente dejarse de sandeces.

Sensación de “se lo debo”

A muchas personas (y aquí hay más hombres) también les frena no saber hacerlo, no conocer las técnicas, sentirse novatos. Aparece la exigencia. “Estamos muy acostumbrados a que sea algo recíproco. En una relación sexual, cuando te besas o hay penetración, ambas partes son activas, pero cuando hay sexo oral, salvo que se haga el 69, una persona recibe y otra da. Y hay quien está tan acostumbrado a dar y a cuidar, que esta práctica le despierta el tema de ‘me está dando y yo no estoy siendo recíproco’. Después, si no quieres hacerlo puede generarte una sensación de ‘se lo debo’, y ese malestar puede llevar a que prefieras directamente que no te lo hagan para no sentirte en deuda”, expone Sierra. ¿Solución? Quitarnos esa exigencia de la cabeza. “Que te lo hagan a ti no significa que tengas que devolverlo. En la sexualidad no se deben hacer las cosas por obligación, sino por placer. La igualdad en las relaciones sexuales no existe. Yo te ofrezco una cosa y tú me puedes ofrecer otra, habrá prácticas en las que coincidamos y otras en las que no. Las dos partes no tienen por qué aportar lo mismo. Uno puede tener una habilidad innata para hacer posiciones imposibles y otro hacer unas felaciones o unos cunnilingus de infarto. Siempre tenemos la sensación de que el que practica le está haciendo un favor al que recibe, y no es así. El acto de dar también es placentero”.

Y por último, en el sexo es fundamental el sentido del humor. Meter la risa en la cama, vivir la sexualidad de forma natural, es importante para sentirse a gusto con todo tipo de prácticas. “Yo invito a que el sexo oral se viva jugando, poco a poco y si apetece. Reírse, preguntar, investigar… Todo vale para que la relación sexual se viva con tranquilidad y no con ansiedad”. Además, cuando nos reímos liberamos oxitocina, que es la hormona del placer y del cariño. Ana Sierra nos da un último consejo: “Aunque estés con alguien que no conoces de nada, prueba a reírte. Eso sí, siempre con cabeza. Si no sabes quién es utiliza parches y preservativos para chupar sin riesgos y… ¡disfrútalo!”.

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