Ninfomanía: ser presa de la sexualidad

La RAE la define la ninfomanía  como “furor uterino”.

La ninfomanía, también conocida como hipersexualidad femenina, se consideraba un trastorno psicológico exclusivamente femenino caracterizado por una libido muy activa y una obsesión con el sexo. En los hombres el trastorno era llamado satiriasis y a quien la padecía se le denominaba sátiro. Sin embargo, yo hasta este momento desconocía ese palabro, ya que se da por hecho que los hombres tienen relaciones sexuales múltiples y eso no es ningún problema. Flaco favor para ellos también, dicho sea de paso.

Volviendo al tema que nos ocupa, algunas teorías señalan que las mujeres que en algún momento de su vida sufrieron una violación tienen mayores probabilidades de convertirse en ninfómanas, pues intentan recuperar el poder de su sexualidad a través del sexo. Eso es un poco lo que le ocurre a la protagonista de ‘Nymphomaniac’, de Lars Von Trier. “Me avergüenza en lo que me convertí, pero estaba fuera de mi control”. En este caso, debido a un desamor y una relación tóxica y adolescente, la protagonista trata de sobrevivir saciando ese vacío con otros hombres, llegando a ver como se autodestruye una y otra vez.

¿Es una patología?

La ninfomanía puede tener causas diversas. Hay quienes defienden la corriente más psiquiátrica, pero es más compartida la idea de las carencias afectivas en las pacientes, ya sea por parte de sus padres, de alguna pareja; agresiones sexuales o violaciones; escenas de sexo explícitas siendo niñas…

A veces, simplemente una herida por “un amor” no resuelto, como ocurre en la película antes mencionada, donde vemos la utilización de su cuerpo adolescente por alguien mucho mayor que ella. Los orígenes son diversos, pero los expertos concluyen que no existe un origen biológico.

Handsome male and his lover

Este comportamiento obsesivo compulsivo tiene consecuencias fatales para quien lo sufre, ya que puede llegar a poner en riesgo su misma vida, teniendo prácticas de riesgo en numerosas ocasiones. No obstante, muchas mujeres acuden a especialistas y siguen una terapia para encontrarse con ellas mismas y minimizar la ansiedad que les lleva a esta adicción al sexo. Se trata de personas que tienen problemas para generar vínculos afectivos sanos, y suplen sus carencias con relaciones de todo tipo de manera impulsiva.

Es importante diferenciar esta conducta dolorosa con las relaciones de amor libre o con varias personas al mismo tiempo, ya que en ese caso no existe una necesidad vital sino la voluntad por ambas partes de mantener una relación amorosa o sexual con un respeto mutuo y una estabilidad emocional. También existen dudas con la prostitución, pensando que ellas se dedican al trabajo del sexo por mero placer, cuando ni siempre es así, ni aunque lo fuera tiene que ver con una adicción, aunque sí es cierto que algunas de las personas con ninfomanía terminan dedicándose a este oficio, repudiadas por otros.

Como cualquier otra adicción, la persona no es libre y se convierte en esclava del deseo que persigue, en este caso el sexo. Esa libertad debe obtenerla con terapia, como cualquier otra adicción, ya sea al juego, al alcohol o las drogas.

¿Soy ninfómana?
El consenso entre quienes consideran la hipersexualidad como un trastorno es que el umbral se alcanza cuando el comportamiento causa incomodidad o impide el funcionamiento social, así como una vida normal, sin ansiedad ni problemas y estabilidad en las relaciones, el trabajo, la familia…

La hipersexualidad es una de las dependencias menos conocidas y visibles, puesto que las personas que la padecen suelen mantenerla oculta y disimularla, ya que cuesta poner en común esta adicción por el miedo al que dirán. Además, se sigue tratando de un estigma, y no existen demasiados equipos multidisciplinares que traten esta situación.

Se estima que hasta el 6% de la población lo padece, y que el 2 % son mujeres. Algunas mujeres con ninfomanía aseguran  que las ven “como una buscona del sexo”. Se encuentran perdidas, les gusta el sexo, pero cuando no lo consiguen se sienten vacías. “Cuando no tengo lo que quiero, soy infeliz”, explica Lourdes. “Varias parejas me han dejado, porque no aguantaban esta situación, era demasiado para ellos”.

Click aquí para cancelar la respuesta.