Ni heterosexual, ni homosexual... ¡pornsexual!

Amigos, hablemos del sexo antes de Internet. Al llegar la adolescencia, comenzaban los picores y los primeros escarceos. Después, se avanzaba hacia la veintena entre parejas ocasionales, fijas, definitivas, etc. Entre medias de una relación y otra, si no había ser humano a mano para ayuntarse, tiraba uno de la autoestimulación. La excitación puede llegar de diversas maneras y, antes de que la Red irrumpiera, uno alternaba recuerdos, fantasías y también material erótico o pornográfico en forma de fotos en revistas o escenas tórridas en cintas de VHS.

Ahora, sin embargo, si uno busca ponerse a tono con imágenes de otras personas haciendo la caidita de Roma, basta con teclear en Internet para acceder a un prodigioso catálogo lleno de tags de lo más diverso, desde #squirt hasta #hairy, pasando por #midget. Da igual la parafilia que tengas, en las webs de porno hay un vídeo para ti.

Esto supone una satisfacción inmediata, un servicio a la carta e inmediato que solo requiere una conexión a Internet, un lugar cómodo (o no) y un ser humano dispuesto a entregarse a la ipsación. Esto ha llevado a que haya surgido un grupúsculo de personas que no son ni heterosexuales ni homosexuales ni –ponga aquí la tendencia que desee-sexuales… sino pornosexuales, que son aquellos que pasan del contacto físico y solo se relacionan con material audiovisual de esta clase. Únicamente. Es decir, que, teniendo la oportunidad de encamarse con alguien, prefieren teclear una url… Por cierto, debido a que la mayoría de los usuarios de porno en Internet son hombres, los pornosexuales también lo son. La pregunta es, ¿por qué ocurre esto y qué lleva a estas personas a preferir sexo virtual?

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No hay que discutir sobre lo que quieren en la cama. Un fetichista de pies, por ejemplo, no tiene que convencer a su pareja para que le masturbe con los pinreles, por ejemplo. En las webs de vídeos porno lo tiene. Sin movidas.

Es solo sexo, sin las complicaciones del amor. En ocasiones, los pornosexuales han citado esto como una de las principales ventajas. Si solo se trata de buscar sexo y evitar las complicaciones sentimentales, mejor con un portátil o una tablet que con otro ser humano (dicen).

Es instantáneo. Los pornosexuales se olvidan de esperar a que su pareja venga del trabajo, tenga ganas de hacer el amor, etc. Internet asegura una satisfacción instantánea, al ser un servicio disponible 7 días a la semana 24 horas al día.

Miedo al rechazo. Hay personas que padecen miedo y ansiedad ante la posibilidad de ser rechazados por una posible pareja. De ahí que prefieran refugiarse en todo el mundo del porno existente en Internet. Allí no duele nada.

La conversión en adictos. Si hay algo sobre lo que alertan los expertos es de que, preferiblemente, el consumo de porno en Internet debe ser moderado. Cuanto más se consume, más se quiere consumir y hay personas que pueden acabar siendo adictos. En ese caso, no son pornosexuales por elección propia: es que ya no pueden evitarlo.

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