Mujeres con paquete: un complejo más común de lo que crees

Estoy segura de que para muchas de vosotras esto de adelgazar el pubis es la mayor estupidez que habéis escuchado esta  semana. Sin embargo, hay mujeres para las que esta prominencia es un auténtico complejo. Algunas son muy claras en la descripción de su angustia: ¡sienten que marcan paquete! Y ese miedo a llamar la atención les empuja a evitar pantalones elásticos o cualquier otra prenda apretada.
Hablamos de una acumulación de grasa superior a la habitual, que muchas veces coincide con una situación de sobrepeso, pero que también puede estar condicionada por otros motivos. El propio paso de los años tiende a depositar grasa en la zona del pubis y del abdomen. Por suerte, ciertos cambios en nuestros hábitos pueden ayudar a reducir su volumen.

La mala noticia es que la mayor parte de estas recomendaciones suponen un pequeño sacrificio. De hecho, seguir esta lista de consejos para reducir el tamaño del pubis tendrá un efecto casi instantáneo sobre otros condicionantes de tu salud.

Adiós, patatas fritas
El consumo frecuente de alimentos fritos es una de las causas más habituales de esa acumulación de grasa localizada. Patatas fritas, croquetas, empanados… Sí, efectivamente: todo lo más apetitoso. Cuanto mayor es el placer para tu paladar, menos conveniente para tu pubis.

Hola, zumo de limón
La vitamina C es especialmente efectiva contra esa acumulación de grasa en la zona del pubis, pues funciona como vigilante de la hormona del estrés. Procura utilizar agua tibia (sí, para hacerlo aún más apetecible) y añade medio limón exprimido. Un vaso cada mañana tiene un demostrado efecto antioxidante y contribuye notablemente a la pérdida de peso.

Fitness woman doing abs crunches

Controla las copas
¿Cuántas te tomas cuando sales? Se trata de la ingesta calórica con menos sentido para tu organismo. Cada combinado engorda más o menos lo que una pieza de bollería. Tú misma puedes hacer las cuentas de lo que supone tomarte cuatro copas en una sola noche… ¡Y lo peor es que no existe beneficio nutricional alguno! Prescinde de ellas y comprueba cómo se reduce esa grasa localizada.

Mueve tus caderas
Escoge ejercicios cardiovasculares permitan activar la zona en cuestión. Lo ideal es que salgas a correr al menos tres días a la semana, pero si aún no estás preparada físicamente, comienza con paseos largos y ágiles, de al menos una hora. Cuando la climatología te impida salir a caminar, la bicicleta estática puede ser una buena sustituta.

Completa con repeticiones
Como ocurre con la zona abdominal, si pretendes quemar grasa, el entrenamiento aeróbico es un gran aliado, pero no debería ser el único. Añade a tu rutina algunas series de ejercicios específicos, al menos tres días por semana. Te propongo algunos ejemplos:

– Tumbada en el suelo, boca arriba, simula el movimiento de los pedales de una bicicleta. 3 series de 20 vueltas completas.
– Desde la misma posición, sube y baja las piernas lentamente. Sitúa las manos debajo de los glúteos para mantener el equilibrio. 3 series de 20 repeticiones.
– Sube las piernas arriba para dibujar una ele (L) con el cuerpo. Coge impulso para desplazar la cadera y las piernas en dirección vertical. El movimiento tiene que ser rápido, como si quisieras dar pequeños saltitos, pero con los pies en el aire. Puedes ayudarte de las manos como en el ejercicio anterior. 3 series de 20 repeticiones.
– También desde el suelo, con las piernas  estiradas y levemente elevadas, simula el movimiento de unas tijeras. 2 series de 20 repeticiones en posición horizontal y otras dos en dirección vertical.

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