Momentos del sexo que nos ponen nerviosos incluso pasados los 30

La experiencia templa los nervios, pero jamás los elimina del todo. La sensación de vivir una nueva primera vez regresará a ti con cada cambio de pareja. Habrás vivido una misma situación decenas de veces, pero las dudas y los miedos volverán a tu estómago con toda su intensidad.

No importa cómo de seguro de ti mismo quieras parecer. Hables o no de ellos, tú también tendrás tus pequeños complejillos. Hasta el más guapo y mejor dotado modificaría partes de su cuerpo para aproximarlas a la perfección. Kilos de más, estrías, celulitis, pene pequeño, pecho demasiado grande, piel caída…  Pero en este vídeo no nos referiremos sólo a los complejos estéticos, sino a otros muchos momentos que a una mayoría nos ponen nerviosos.


Las torpezas, las debilidades y el desconocimiento ocupan también la mente de una mayoría: y ojo porque son muchas las ocasiones en las que nos llevamos sorpresas agradables con personas de apariencia poco hábil. Ese chico al que siempre se le cae el café o la chica más despistada de la oficina pueden transformarse por completo en la cama. Del mismo modo, puedes encontrarte con que el mejor bailarín y la mejor jugadora de baloncesto se olvidan su habilidad en la pista y en la cancha respectivamente.

Tanto los más habilidosos como los más torpes en la cama se enfrentarán en cada primera ocasión a ese conflicto con uno mismo, donde las inseguridades y la lógica no suelen llevarse bien. La certeza de que todos debemos enfrentarnos a prácticamente los mismos miedos debería servir para afrontar más tranquilos este tipo de situaciones, pero la experiencia nos dice que no es así.

Comprueba cuántos de estos miedos te resultan familiares, cuáles has superado y cuáles te parecen incomprensibles. Somos mayoría quienes nos identificamos con un 100% de ellos. De hecho, si te cuentas entre la minoría que jamás se ha sentido amenazado en estas situaciones, no sé si es más conveniente felicitarte o recomendarte que eches un vistazo al alcance de tu ego.

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