“Mi madre supo que era trans cuando me pilló vendándome los pechos”

“Hasta que no tengas pene entre las piernas no te hablaré en masculino”, es una de las frases que Gabriel, un joven transexual de 18 años tuvo que escuchar a algún conocido en alguna que otra ocasión. Hace más de doce meses que empezó con las hormonas para adaptar su apariencia física a la del género con la que realmente siempre se ha sentido identificado: el masculino.

Aunque con 3 años llegó un día del colegio y dijo en casa que quería ser un niño, fue a los 13 cuando tuvo claro que, a pesar de que su cuerpo se correspondiese con el de una chica, él era un chico. “Al principio simplemente pensé que era lesbiana, pero moviéndome por el ambiente conocí a varios chicos trans y, al oír sus experiencias, me di cuenta de que me sentía identificado con su situación”, cuenta el joven madrileño.

“Un día mi madre me pilló vendándome los pechos y fue cuando le dije que el sexo que se me había asignado al nacer no se correspondía con el que de verdad yo me identificaba”, explica Gabriel.  Tener de vecina a la conocida activista transexual Carla Antonelli y encontrársela en el mercado fue algo que ayudó a que la madre de Gabriel comprendiese mejor la situación. Antonelli le dio  consejos, le guió y le habló de la Fundación Daniela, una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo acabar con la discriminación que sufre el colectivo transexual y orientarles en todo lo referente a sus necesidades.

Los padres de Gabriel fueron aceptando su situación de chico transexual poco a poco, hasta convertirse en verdaderos aliados. “Afortunadamente he tenido el apoyo familiar. He conocido a gente a la que han echado de casa”, cuenta el joven. Sus amigos fueron cambiando y él fue rodeándose de gente de su edad que le aceptaban tal y como era. Sin embargo a la sociedad le costaba un poco más. “Si seguía entrando en el baño de mujeres, las señoras mayores me echaban a bolsazos al ver mi apariencia masculina y me llamaban pervertido. Empecé a usar el aseo de los hombres y no tuve ningún problema”, explica el joven.

Los documentos oficiales no ayudan

Tener un Dni con el nombre que le pusieron al nacer es algo que no ayuda a la hora de normalizar su día a día. “He tenido que dar muchas veces explicaciones con lo del Dni… Estoy desde julio peleando con el registro para que me lo cambien”, lamenta. Detalles como tener un nombre en un documento oficial que no se corresponde con tu apariencia hacen que algo tan cotidiano -y a la vez tan íntimo- como usar la ducha de un gimnasio se convierta en un problema para una persona trans. “En un gimnasio no me dejaban usar los vestuarios de los chicos al no tener aun el cambio”, cuenta y añade: “En otro al que fui les comenté el tema y me dijeron que no había problema en que entrase al masculino”.

Gabriel, con una imagen de la campaña que protagonizó.
Gabriel, con una imagen de la campaña que protagonizó.

 

Aunque no se ha encontrado con situaciones de transfobia por la calle, Gabriel sí había sufrido bullyng en su etapa escolar y más adelante tuvo que abandonar el instituto en el que estudiaba: “La directora quería que llevase uniforme de chica y no me dejaba entrar al baño de los chicos. Lo único que hizo fue invitarme a irme de ese centro”. Afortunadamente, Gabriel dio con el IES San Isidro, en el madrileño barrio de La Latina, pionero en la aplicación de un programa de género transversal y que otorga a los alumnos un carné con su nuevo nombre, permitiéndoles además ir al baño que decidan.

Sobre cómo vive sus relaciones una persona transexual, Gabriel se sincera: “No me presento como trans. Si es un ligue de una noche no doy explicaciones, pero si es algo más le comento a esa persona que no me encuentro a gusto con ciertas partes de mi cuerpo”. Respecto a su orientación sexual, afirma que “puede que sea pansexual. De momento he estado con chicas, salvo en mi última relación que estuve con un chico también trans”.

Informar a la sociedad y hacer visible la transexualidad es fundamental para que las personas trans puedan vivir con normalidad. “Quiero ser visible y ayudar a más personas”, resalta Gabriel, quien a pesar de su juventud, lleva a cabo un gran activismo a través de su canal de Youtube, en el que cuenta su proceso de reasignación y da apoyo e información a otras personas como él. Además, ha sido imagen de una reciente campaña del metro de Madrid contra la discriminación LGTB.

Gabriel de momento no ha pensado en operarse los genitales. “No todas las personas trans tienen las mismas metas ni necesitan cambiar mucho su físico. Algunas simplemente quieren un trato correcto hacia su género”, afirma.

Pocos días después de realizar esta entrevista, el joven me informa de que está a punto de entrar a quirófano para operarse los pechos. Sin duda, un paso más para conseguir sentirse por fuera tal y como siempre fue por dentro. De hecho, Gabriel prefiere no decir cuál es el nombre de chica que aun aparece en su Dni: “Nunca fui esa persona, simplemente cuando nací a mi madre le dijeron que por tener unos genitales femeninos yo era una niña y ella me puso un nombre, vestiditos y color rosa”, concluye. Se siente orgulloso y seguro con su actual nombre, elegido por su madre tal y como él le pidió.

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