Mi chico tiene testículos rectráctiles, ¿qué es eso?

“La primera vez que le pasó estando conmigo, pensé que me estaba vacilando. Estábamos en la cama, le estaba masturbando y todo iba bien. De repente, justo antes de eyacular, le cambió la expresión de la cara y me dijo que había un ‘pequeño’ problema. Tuvimos que parar porque uno de sus testículos se le ‘había subido’. Tras un pequeño parón, que aprovechó para masajearse la zona de la ingle, me dijo que podíamos seguir…”. Esta experiencia de María, de 25 años, puede resumir prácticamente todas las que tienen mujeres al conocer, por primera vez, a parejas con testículos retráctiles.

¿Qué es eso de los testículos retráctiles? Dicho así, nos recuerda a las garras de Lobezno, el superhéroes de los X-Men, que salen y entran de sus nudillos como Pedro por su casa. Que un hombre tenga testículos retráctiles implica, efectivamente, que uno de ellos pueda desaparecer el escroto para alojarse en la ingle temporalmente. No es peligroso, aunque puede ser una sensación desagradable y más durante una relación sexual. En este caso, se puede dar porque el escroto se contrae justo antes de la eyaculación, lo que puede enviar a uno de sus ocupantes al piso de arriba.

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No solo ocurre durante el sexo, obviamente. Todos los chicos que han jugado en alguna ocasión al fútbol conocen esta situación transitoria. Un balón impacta en las partes nobles a toda velocidad y, ante el impacto, uno –o los dos- testículos deciden desaparecer del escroto. Se trata de un mecanismo de protección que nuestro cuerpo articula a través del músculo cremastérico, que es el encargado de hacer de ascensor para que los testículos hagan mutis por el foro… No solo funciona en caso de emergencia, sino que también regula la situación de los testículos en función de la temperatura: si hace más calor, se van abajo; si hace frío, se contrae y se van para arriba.

Esto hace que los testículos se metan en el abdomen con más facilidad en determinadas circunstancias: por ejemplo, nadando con un cierto esfuerzo en agua fría. Lo que ocurre es que, una vez que el cuerpo adquiere de nuevo la temperatura habitual, el testículo desciende para ocupar su espacio habitual. Los luchadores de sumo incluso favorecen el repliegue en la ingle para evitar lesiones durante sus combates…

Por eso, el hecho de que, durante el sexo pueda suceder, no debe ser motivo de preocupación. Hay que pensar que, además del momento previo a la eyaculación, hay otras situaciones que favorecen el sube y baja, como un posible golpe no intencionado – o intencionado, para los aficionados al sado-, una postura incómoda o cualquier otra circunstancia. Aunque se haya ido, volverá como si nada hubiera pasado.

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