Metro, bus, conciertos... ¡cuidado: es terreno de frotistas!


Si eres mujer y te ves en grandes aglomeraciones humanas como conciertos, metro, autobús, la cola del supermercado o espectáculos deportivos, hay alguien con quien debes tener cuidado, los froteuristas o frotistas, que se acercan para acosar sexualmente y obtener placer frotando sus genitales.

¿En qué consiste el frotismo? La palabra viene del francés frotteurisme y es una parafilia, que afecta en su mayoría a hombres, consistente en una excitación sexual lograda con un estímulo poco común, en este caso, frotar los órganos genitales contra otra persona para obtener placer.

Sin embargo, la sexóloga Ester Álvarez, de tusexualidad.es, matiza que “no me gusta el uso excesivo de la palabra parafilia, porque a menudo se mete todo en el mismo saco para etiquetar como trastorno cualquier preferencia sexual y eso es erróneo, aunque con el frotismo es evidente que además de parafilia es algo ilegal porque se invade la intimidad de una persona sin su consentimiento”. Por eso, esta psicóloga describe los diferentes grados de parafilias desde el punto de vista psiquiátrico .
La verdad es que el clásico y malsonante “arrimar cebolleta” en el metro es, además, considerado acoso sexual y por tanto, delito. Tan ilegal como que en marzo del pasado año un hombre fue detenido en Madrid porque se estaba masturbando en la calle, pero esperó a que llegase la policía para eyacular en la mano del agente que procedía a detenerlo.

Aunque para que el frotismo sea considerado una patología deben darse varios factores, que explica la sexóloga Judith Viudes : “que la práctica suponga un peligro para la persona y los demás, que solo pueda obtener placer mediante esta práctica y que se prolongue durante al menos seis meses, convirtiéndose en conducta habitual”.

This party's on fire

Los frotistas son en su inmensa mayoría hombres heterosexuales, “por la teoría del predominio de la erotización visual en el hombre a diferencia de la mujer, que va mucho más allá de lo que está viendo. Los hombres son más proclives a vincular el placer con situaciones u objetos”, explica Judith Viudes. A esto hay que añadir que “es una práctica que pasa inadvertida muchas veces o no tiene graves consecuencias”, añade Álvarez. La web sinfiltros.com estima que esta práctica comienza entre los 15 y los 25 años, en hombres heterosexuales.

La realidad es que el problema comienza a ser grave en lugares del mundo como Ciudad de México, Puebla o Medellín, donde incluso ya se han formados grupos en Facebook para llevar a cabo estas agresiones de manera organizada en horas concretas, líneas de metro e incluso vagones, que suelen ser los últimos o penúltimos.

Álvarez dice que “no me sorprende en estos países porque el machismo y todas sus formas de violencia son mucho más graves que en España”. Viudes estima que “en estas sociedades, la mujer tiene un papel más sumiso, son sociedades más patriarcales que España, espero que si aquí sucediera algo similar seríamos capaces de erradicar estas prácticas de acoso sexual”.

En Tokio se habilitaron vagones de metro para mujeres

El problema en el metro de Tokio, donde dos de cada tres mujeres de entre 20 y 30 años aseguran haber sufrido tocamientos contra su voluntad, se “parcheó” hace años, disponiendo de vagones “rosa” solo para mujeres, pero en opinión de Álvarez, “no parece una medida definitiva, aunque las mujeres puedan sentirse más protegidas, hace falta más educación sexual y plantarle cara al machismo”. Pero realmente, ¿existe una solución? Viudes es escéptica al respecto: “Hay terapias que consisten en modificar la pautas de excitación sexual, pero el índice de éxito suele ser bajo y es imprescindible que la persona afectada quiera cambiar esta situación”.

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