Métodos anticonceptivos que son un timo

Seguro que si echas mano de la memoria, habrás oído hablar de alguno de ellos en tu casa, a tu madre o tu abuela: eran esos métodos utilizados antaño por la mujer (ojo que algunas personas los siguen utilizando hoy en día, cada vez menos, afortunadamente) para evitar quedarse embarazada. O al menos, eso pensaban ellas: ante la falta de otros métodos y cuando el mal ya estaba hecho, echaban mano de estas técnicas de dudosa eficacia (amén de peligrosas para la salud).
Te contamos algunas de ellas con la ayuda de la sexóloga María Esclapez.

Agua de Carabaña: a finales de los años veinte se distribuían por España más de cuatro millones de botellas de este agua “milagrosa” que venía bien para numerosas dolencias: problemas en el intestino, la piel, etc.. pero a principios de los noventa la normativa comunitaria la sacó de los circuitos comerciales. “Entre sus otras muchas propiedades, era un producto diurético, digestivo y purgante, así que pensaban que tomándolo, la “barriga” también se limpiaba”, aclara Esclapez.

Parsley Culinary Herb on a Cutting Wooden Board

– Otro método era el de introducirse ramas de perejil en la vagina: creían que eso servía para dilatar el útero y expulsar el feto. “Esto es peligrosísimo dadas las infecciones que puede ocasionar”, aclara.

Ruda hervida: esta planta es conocida como repelente de insectos, uno de sus usos tradicionales más conocidos. En la cocina aparece también como condimento aunque hay que saber que es una planta tóxica, en dosis excesivas puede generar problemas. Buceando entre sus propiedades se le atribuye también la de provocar el aborto por lo que no se aconsejaba su uso a las mujeres embarazadas. “Se hacían un caldo a modo de infusión y se lo tomaban pensando que limpiaría el interior del cuerpo”, explica.

– También eran comunes los lavados vaginales con vinagre, sal o limón, que a buen seguro provocarían escozor y alguna que otra irritación interna.

Saltar desde sitios altos, pensaban que, tras un golpe brusco, la regla volvía a aparecer. “Saltaban desde piedras, árboles, sillas, mesas… lo que estuviera a su alcance. Por supuesto todas estas medidas son absurdas, arriesgadas y no sólo no funcionan como anticonceptivo sino que además ponen en riesgo la salud”, finaliza la sexóloga.

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