Me he enamorado de mi mejor amigo/a, ¿se lo digo?

Hay quien cree en el amor a primera vista. Pero no todos los amores surgen de un flechazo. Algunos se van fraguando a fuego lento,  por aquello de que el roce hace el cariño. De hecho, aunque en las películas es común que el amor surja en una sola noche, en las series de televisión más conocidas, aunque sea solo por prolongar la historia varias temporadas, encontramos que muchas de las parejas más icónicas, como Mónica y Chandler de Friends, primero fueron grandes amigos.

Y es que enamorarse de tu mejor amigo/a es algo más habitual de lo que parece. Aunque no por ello es menos complicado.
Como explica la sexóloga Raquel Gargallo , “El enamoramiento es algo que nos sorprende y dependiendo de cada persona y cada pareja, puede llegar de repente o poco a poco”. Así, “aunque conozcas de mucho tiempo a una persona puedes enamorarte de ella y saber qué significa para ti después de meses o años” de amistad.

En principio, pueden parecer todo ventajas. Ya sabéis mucho el uno del otro y es obvio que si os une una amistad es porque tenéis cosas en común, y os gusta pasar tiempo juntos. Sin embargo, precisamente por eso, en ocasiones podemos estar confundiendo sentimientos. Como aporta Gargallo, “No es de extrañar que muchas personas confundan amor con cariño, porque en un momento determinado de sus vidas estaban al lado de una persona que les ofrecía justo el cariño, protección o bienestar que necesitaban”. Por ello, hay que tener en cuenta que aunque “el cariño forma parte del amor, el amor tiene muchos más ingredientes”.

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De esta forma,  antes de tomar decisiones precipitadas, el primer paso debería ser estar realmente seguros de nuestros sentimientos. En este sentido,  cabe hacer un ejercicio de autorreflexión para concluir si esa persona supone algo más para nosotros que el resto de amistades, y si dando un paso más, podemos visualizarla como una pareja en todos los sentidos.

Si la respuesta es afirmativa, la experta en relaciones de pareja da una pista sobre el siguiente paso: pensar si será positivo compartir nuestros sentimientos o no. Hay que tener en cuenta que la respuesta de la otra persona puede ser negativa. Sin embargo,  Gargallo apunta a que en caso de callártelo, también es posible que “sufras y acabes teniendo una relación de amistad que te haga daño, porque no has podido hablar con esa persona por la que quizá sientes algo más”. Por eso su conclusión es que “aunque todos tenemos miedo al fracaso,  la sinceridad te hará crecer, conocerte más y conocerle a él o ella, y salir completamente de dudas”.

Tampoco consiste en lanzarse a una piscina sin agua. Podemos tantear también cuál es su situación sentimental actual, y tenerlo en cuenta, y es que no se trata de ser egoístas y no considerar las consecuencias en la otra persona. Para ello también es importante pensar cómo podemos plantear el tema. “Lo principal es buscar un lugar íntimo, que sea cómodo para los dos, pero que sea un terreno neutral. No te andes por las ramas, explica lo que te ocurre, qué te está pasando, tus dudas, o tus conclusiones de la manera más directa y sencilla que puedas”.

En caso de que la otra persona no sienta lo mismo, es probable que vuestra amistad “pase por una etapa diferente, porque hay sentimientos que gestionar y cada uno tendrá que poner los límites o los cambios que sean necesarios para adaptarse a la nueva situación”. Sin embargo, eso no debe suponer un fin, solo un punto y seguido. Si esa amistad es igual de importante para ambos,  haréis por conservarla, y todo quedará en una anécdota más.

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