¿Más y mejor sexo en vacaciones?

Vestiditos de verano por doquier. Anuncios de cuerpos esculturales en cada esquina. Calores sofocantes en el metro. Miradas indiscretas en la playa y en la piscina. ¿Por qué en verano no podemos dejar de pensar en “eso”?

Parece claro que, así en general, a casi todos nos gusta practicar sexo. Sin embargo, no siempre nos apetece ponernos en faena. Todos (ellas y ellos) se han excusado alguna vez en ese “es que me duele la cabeza” (digo ellos también, porque la asexualidad crece, por ejemplo, entre los hombres japoneses).

Entonces, ¿por qué si pensamos tanto en sexo, a la hora de la verdad, no nos apetece? Quizás porque estemos estresados por culpa del trabajo, cansados de las mil actividades de todo el día, y sobre todo, porque en nuestro día a día tenemos poco tiempo para dedicarnos a lo que nos gusta, el sexo incluido.

Man passionately engaged in sex
De hecho, un estudio de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FEES), afirmaba que seis de cada diez españoles planificaban sus relaciones sexuales, y que gran parte de ellas se dejaban para el fin de semana. Por eso de tener más tiempo libre.

Esa es también la razón de que en vacaciones, cuando más tiempo libre tenemos, muchas parejas aprovechen para tener más y mejores relaciones eróticas. ¿La razón? Según la sexóloga Cristina Callao es tan simple como que las vacaciones “implican un mayor descanso y, por ende, más energía para probar, improvisar y disfrutar más de nuestros encuentros sexuales”.

No por casualidad hay mucha gente que se lleva en la maleta los juguetes eróticos que no ha visto el momento de probar el resto del año, o que decide probar nuevas prácticas, dejándose llevar por el espíritu aventurero que nos infunden los viajes a lugares desconocidos.

Menos ansiedad, menos preocupaciones que se nos crucen por la cabeza en el momento del éxtasis para cortarnos el rollo y,  también, más horas de sol. Y es que las parejas practican más sexo en verano no solo por razones psicológicas, sino también físicas. Tal y como cuenta Callao, “que haya más horas de luz solar, genera mayor producción de vitamina D. Esta vitamina favorece el incremento de testosterona en sangre, la cual provoca un aumento de la libido masculina. Asimismo, la vitamina D aumenta el nivel de oxitocina y endorfinas, que son hormonas relacionadas con el deseo sexual”.

No solo sol, sino también calor, que incita a llevar menos ropa, y por tanto, a desatar mucho más la imaginación, o incluso, a poder probar a juguetear en cualquier momento y en cualquier lugar. Aunque sea precisamente por tener todo “más a mano”.

Sin embargo, si bien es bueno aprovechar esta época para innovar y para reencontrarnos con nuestra pareja (o parejas), la sexóloga advierte que “tampoco hay que pretender tener todo el sexo que no se ha tenido durante el año, durante las vacaciones”.

De esta manera, quizás las vacaciones sean un buen momento para para darnos cuenta de lo mucho que disfrutamos juntos y plantearnos nuevos objetivos sexuales para el resto del año. “Para ello hay que mantener una buena comunicación con nuestra pareja a lo largo del año”.

Además, tampoco olvida recordar que “el placer de una buena interacción sexual no depende tanto de la cantidad, sino de la calidad de la misma”.

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