Más que sexo con robots.. en el futuro tendremos ¡hasta hijos con ellos!

Lo de tener un niño robot en casa es una cosa que nos suena a Inteligencia Artificial, de Spielberg, o a versiones cyberpunk de Pinocho. Es decir, parece una cosa un poquito alejada de la realidad, por decirlo suavesito. Y entonces ocurre lo indecible: llega un tal Sergi Santos, ingeniero, experto en inteligencia artificial y creador de robots sexuales, y nos suelta que lo de tener un hijo con algunas de sus criaturas de látex y circuitos está al caer. ¿Cómor?

Empecemos por el principio. Sergi Santos tiene una empresa, Synthea Amatus, que se dedica básicamente a crear androides con formas femeninas nacidos para cumplir todas nuestras fantasías sexuales. Tiene varios modelos, aunque el más avanzado es Samantha, que es capaz de sentir placer sexual. No obstante, podéis echar un vistazo a su web, porque el resto –Simone, Kira, etc- pueden pedirse con este añadido: la capacidad de tener unos orgasmos cuando las toquemos que les fundan los plomos. O les descarguen la batería. O lo que sea que les pase a estos robotitos sexy. Ojo, ahora hay modelos al 50% que cuestan 1.000 pavos en lugar d 2.000. Es el momento.

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El propio Sergi, aunque está casado, mantiene una relación con uno de sus androides. A su mujer, Maritsa Kissamitaky, con la que lleva casado 16 años, todo esto le parece bien. Es más, Maritsa le echa un cable en el desarrollo de nuevos prototipos. Todo queda en familia.

Y ahora es cuando llega la guinda del pastel. Resulta que aparte de las guarreridas españolas que se pueden hacer con Samantha, Simone, Kimera o cómo quiera que se llamen, ahora va este ingeniero y nos suelta que se pueden tener criaturas con ellas. ¡Un chiquillo, nada más y nada menos! Y que todo esto es tan fácil que da la risa.

Pero dejemos que Sergi se explique: “Lo que haría sería programar el cerebro para que cualquiera de mis robots pueda tener valores morales, además de conceptos de belleza, justicia… todos los valores que los humanos tienen”. Bueno, Sergi, ALGUNOS humanos, pero sigue, sigue, que esto no es el tema ahora…

El niño se imprime en 3D

“Crear un niño con este robot sería extremadamente simple. Haría un algoritmo de lo que personalmente creo sobre estos conceptos y luego lo mezclaría con lo que ella piensa para posteriormente imprimirlo en 3D”, resume. Hombre, como método para la concepción es, sin duda, alternativo…

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“Esto sería todo. Finalmente imprimiría en 3D el niño, que sería una mezcla de mí mismo y del robot. No veo ninguna complicación”, remata. Así de simple, amigos. Nada de estar ahí calculando días fértiles o preocupándote por si sacará la nariz de tu suegra. Un niño hecho a medida, mezcla a partes iguales de los dos miembros de la pareja, impreso en alta resolución… MARAVILLA.

Tras esto nos surgen algunas dudas: ¿Crece el chavalín? Y si crece, ¿empieza a comportarse como un adolescente? Es decir, ¿consagra su vida a la consola y pasa de recoger su habitación? Grandes enigmas a los que esperemos que Sergi de respuesta antes de lanzarnos a procrear –virtualmente, claro- con las robotas Mari Jeisi o Topacio.

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