Manual para ligar en el pueblo

Este año la economía no te ha dado ni para irte al extranjero ni para las islas españolas. Y frente a la posibilidad de quedarte en tu ciudad, horror, has decidido irte al pueblo: ese en el que pasabas los más tiernos días de tu infancia e incluso, algún año de juventud. Allí donde te diste uno de tus primeros besos, o echaste tu primer polvo… lo que fuese: el caso es que te conocen en el lugar y tú crees conocer a sus vecinos. ¿Qué habrá sido de Mariela? ¿Se habrá separado Rosa? ¿Seguirá estando igual de bueno Manolo? Aquí va un manual práctico de cómo ligar en este entorno:

Los pueblos cambian: Bien, lo primero que hay que desterrar es la idea de que conoces a sus vecinos. No, los conocías hace 15 años, pero la gente evoluciona (algunos no, es cierto) y en el pueblo también HAN PASADO COSAS. Así que no vayas con la idea de la foto fija que tienes en tu memoria.

– Haz un chequeo de los posibles lugares de ocio donde puede darse el ligoteo: ¿sigue abierto aquél bar o lleva chapado desde la legislatura de González? ¿hay chiringuito en el río o está abierta la piscina? ¿tienes a mano el calendario de fiestas? ¿en el pueblo de al lado hay verbena? Esto te facilitará la vida social y la posibilidad de conocer a alguien (o de volver a encontrarte con).

Rural scene in Valverde de los arroyos

En el pueblo no son tontos: afortunadamente, cada vez pasa menos, pero en las ciudades muchos siguen pensando que, como algunos viven en entornos rurales, su vida intelectual es menor que la de la urbe. No, quizás no les preocupe sobremanera lo que pasa en Cataluña y estén más preocupados de la sequía, lógico, pero no vayas a la barra del bar como si fueses una eminencia en todología. Porque te puedes llevar algún corte y porque tu objetivo es ligar, no hacer enemigos.

Paga rondas: sí, invita a los presentes en el bar. Sé amable, hazte querer, sonríe, queda bien.. en los pueblos la fama se extiende rápidamente, mejor que hablen bien de ti a que digan que vas de superior.

Cuando detectes a tu posible presa, inspecciona el terreno: como ya te habrás granjeado la amistad de alguien, pregunta disimuladamente si está emparejado/a o no. Eso te facilitará la tarea.

Acércate con humildad: lo volvemos a repetir, vives en la gran ciudad, sí, pero no eres un Doctor Honoris Causa. Estás ahí para ligar, no para dar clases magistrales. Pregunta por sus rutinas, interésate por su vida, en definitiva, no hagas nada que no harías en una cita en la urbe.

Bebe con moderación: sí, es la fiesta en el pueblo y se beben hasta el agua de los floreros. Bueno, tú no, porque tu objetivo cuál es ¿ligar o emborracharte? Pues eso.

Baila. Sí, hemos dicho que bailes. ¿Qué no te gusta? Te aguantas: no te pedimos ser un Fred Astaire ni que te marques un numerito tipo La La Land. Pero chico, si entonan Paquito el Chocolatero en la orquesta, dale al cuerpo. Desinhibe y resulta gracioso.

– Busca un sitio acogedor donde llevar a cabo el encuentro sexual: no vamos a entrar a valorar si la era de la esquina o aquel campo de olivos lo son, no estamos aquí para eso. Acogedor y limpio, no quieras emular a aquel chico que en las fiestas de agosto le decía a ella: ¿nunca te han hecho el amor debajo de un olivo? Agradecerás un sitio acogedor. Y el otro/a, también.

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