Los tres consejos que necesitas para masturbar a una mujer

Dedos hábiles que se mueven entre los pliegues de la piel, acariciando y moviéndose rítmicamente al son de una melodía, una oda al onanismo que resuena entre las sábanas haciendo que pierdas el control poco a poco. Sientes un cosquilleo que se va haciendo más y más intenso, una bomba a punto de hacerte volar muy lejos de aquí. El cosquilleo alcanza su punto álgido provocando una descarga eléctrica que te recorre la columna vertebral hasta hacerte estallar el cerebro. Después, todo es silencio salvo por tu respiración acalorada y el zumbido de tus arterias bombeando por todo tu cuerpo. Tras esto, todo es relajación. Masturbación femenina, el placer oculto.

La masturbación, sin embargo, no sólo se puede disfrutar en soledad. En compañía de unas manos hábiles puede desencadenar orgasmos increíbles. Si quieres que tus manos se conviertan en expertas del placer femenino y llevar al clímax a la mujer que comparta contigo la cama, no te pierdas estos sencillos consejos.

Calienta motores
No puedes empezar a masturbar a alguien nada más empezar a desvestirte, la falta de lubricación puede convertirlo en algo realmente desagradable. Juega todo cuanto quieras para ir subiendo la temperatura. Quitarse la ropa puede convertirse en un juego muy atractivo y no sólo un mero trámite para llegar a la cama. Ya sea sensualmente despacio o arrancando la ropa apasionadamente, asegúrate de empezar con ganas. Acaricia todo su cuerpo, roza cada zona sensible y llévala hasta el punto en que desee fervientemente que empieces a masturbarla.

Explora el terrero
Antes de adentrarte de lleno, debes reconocer el terreno en el que te vas a mover. Acaricia el monte de Venus y las ingles, desatando su respiración y notando cómo se estremece con cada caricia. Separa con tus dedos suavemente los labios menores y aprecia si hay una buena lubricación, así sabrás si está realmente excitada. Pasea tus dedos por la vulva y disfruta del calor que desprende.

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Bienvenida al placer
Una vez nos aseguramos que hay suficiente lubricación (ya sea de manera natural o mediante un lubricante si te cuesta), podemos mojarnos los dedos y acariciar el resto (la entrada de la vagina, los labios menores, el clítoris, incluso el ano si os gusta jugar con él) para tenerlos en el punto más óptimo. A partir de aquí, el cómo te manejes dependerá de lo que más le guste a tu pareja y de lo que seas capaz de hacer.

Si le gusta la penetración, puedes empezar introduciendo un dedo lentamente, moverlo dentro (haciendo círculos recorriendo las paredes, estimulando el punto G…) y metiéndolo y sacándolo suavemente. Si esto le gusta y quiere más, puedes meter otro o hacer que los movimientos sean más rápidos. Si no le gusta la penetración, no pasa nada. Uno de los puntos más importantes que hay que saber manejar es la estimulación del clítoris. Generalmente, es la clave para que una mujer llegue al orgasmo y controlar cómo tocarlo de la manera adecuada tiene su ciencia.

El clítoris tiene muchas terminaciones nerviosas, lo que puede hacer que sea muy sensible. Dependiendo de la mujer, la estimulación puede ser más suave o más fuerte, más lenta o más rápida, más directa o indirecta (por ejemplo, estimulando un lateral). Al principio funciona por ensayo y error, ir probando y viendo que reacciones provoca en la otra persona, que puede ir guiándote de manera explícita (bien sea con su voz o con su mano) o de manera implícita (la respiración se vuelve más rápida, se mueve más, etc.). Busca una postura cómoda para mover bien tu mano, especialmente si aún no conoces bien lo que le gusta a la otra mujer, y por supuesto, podéis ir cambiando de postura si os apetece.

Por último, no te olvides de pasarlo bien. Déjate llevar, disfruta con el placer que le produces a la otra persona y, llegue o no al orgasmo, lo habréis pasado genial.

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