Los términos sexuales que tienes que usuar en 2017

El otro día me preguntaron si practico footjob y, suponiendo que se trataba de una actividad física deportiva, respondí que lo mío no es el running, que soy más de deporte indoor. En realidad footjob nada tiene que ver con un señor trotando por el parque del Retiro con una cinta elástica en la cabeza sino con una práctica sexual (lo de indoor o no ya queda a elección personal). Al parecer se trata de estimular sexualmente a tu pareja dándole un masaje en los pies. Vamos, el clásico y poliédrico fetichismo sensorial que tan bien retrató Luis Buñel en la película `Él’.

Descubrí entonces que no estoy especialmente puesta en materia de anglicismos sexuales. Me sentí como ese miembro de la Real Academia de la Lengua que decidió incorporar el término amigovio como si alguien en España lo utilizase. El veroño sexual. El amigo con derecho a roce, el follamigo de toda la vida, ahora se llama precop. Véase: el acuerdo mutuamente vinculante (generalmente verbal y sin notario) por el que dos adultos, o más, consienten el sexo casual.

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El acuerdo estipula que todas las partes involucradas están exoneradas del apego emocional, del contacto post coital, de promesas que se perderán en estas cuatro paredes, promesas que no valen nada nada, de cualquier futuro de amaneceres conjuntos. “Estamos en fase precop” a mí me suena a borrado de ordenadores de un alcalde que acaba de dejar su cargo pero es cierto que supera a “amigovio” en el proceso de etiquetado.

Siguiendo con la actualización pertinente de mi, a todas luces viejuno vocabulario sexual, descubrí también que ya se ha puesto nombre a esa sensación de resaca combinada con agujetas después de una noche de sexo. Al momento en cuestión se le denomina Bangover, que curiosamente también es válido después de un concierto de heavy metal. Te vale indistintamente para el día después con tu novio que para un show de Iron Maiden.

¿Sabéis el compartimento de la cartera reservado al transporte de condones desde la adolescencia más optimista?, ¿o el meterte preservativos en el bolsillo con un paquete de chicles suponiendo que vas a amanecer en casa ajena y te vas a tener que cepillar los dientes precariamente con el dedo? A la “bolsa sexual” se le denomina ahora shagbag.
Lo que tu cuñado denominaría “aquí te pillo, aquí te mato”, el sexo express, el sexo clandestino, el sexo cocinado en un minuto de microondas, tiene ahora nombre de referéndum vinculante de la Unión Europea: sexit. Viene siendo la salida apresurada,  normalmente imprevista, de una pareja de una reunión social o lugar público para copular. Aquí no hay juego erótico previo que, por cierto, también tiene denominación.

A esos meses inconclusos en tu primera relación de pareja, aquellas sesiones de descubrimiento prolongado, besos, caricias y demás, ahora se les llama King out, que nada tiene que ver con las decapitaciones de Juego de Tronos. El King out se ha vuelto a poner de moda porque dicen los expertos que fortalece el deseo.

Footjob, precop, bangover, shagbag, sexit y King out, palabras a tener en cuenta en el 2017. Eso sí, procurad no utilizarlas todas a la vez en la misma conversación por la salud mentad del otro contertulio.

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